El tabaco y el metabolismo tienen mucho que ver, sobre todo a la hora de querer dejar el hábito. Fumar disminuye la sensación de hambre, y aumenta la glicemia (tasa de azúcar en sangre). Por otro lado, ayuda con la movilización de las reservas adiposas y frena la fabricación de grasas. El tabaco acelera nuestro metabolismo base, eleva el consumo energético del cuerpo. Una persona que fuma quema más calorías en reposo que otra que no lo hace, por lo que resulta completamente normal que al dejar de fumar, el cuerpo recupere su funcionamiento natural, o lo que es lo mismo: sí, dejar de fumar engorda y ahí tienes el porqué.

Tanto si tienes un metabolismo acelerado como un poco más lento, la clave para dejar de fumar sin engordar es seguir una dieta adecuada, controlar la ansiedad y hacer ejercicio. Da por supuesto, esto ya lo hemos comentado en el anterior párrafo, que tu metabolismo se va a ralentizar tras abandonar el tabaco, lo que significará que necesitarás otro tipo de 'extras' para quemar calorías, aquí van algunos consejos.

Déjate ayudar: vale que dejar de fumar engorda pero con un poco de ayuda extra todo será mucho más fácil. Ayúdate de métodos para dejar de fumar, como parches o chicles. Lograrás controlar mucho mejor la ansiedad.

Realiza 5 comidas al día: tienes que evitar tener hambre y procurar mantener a tu estómago ocupado para que no envíe señales de alarma. Evita los atracones.

Beber: es uno de los consejos más saludables que podemos darte, tanto si estás tratando de dejar de fumar como si no. Beber "engaña" a nuestro estómago y nos ayuda a depurar y eliminar toxinas. Apuesta por bebidas que no tengas que edulcorar.

El ejercicio, clave: hay que hacer ejercicio, más como imperativo que como consejo. Nuestro metabolismo se ha ralentizado y necesitamos quemar los extras que consumimos. Además, nos ayudará a canalizar el estrés y reducir la ansiedad.