El estrés, las prisas y la rutina pueden apagar nuestros sentidos y esto puede resultar un impedimento para gozar plenamente con nuestra pareja del sexo. Para evitarlo, las psicólogas Ciara Molina y Lara Antiquino nos enseñan cómo entrenarlos en Sexo sentido, sexo vivido (Zenith).
 

Gusto

Todo puede empezar con un beso, que provoca esa corriente eléctrica tan característica. Como leemos en Sexo sentido, sexo vivido, «esto se debe a que la saliva contiene testosterona, que influye directamente en el deseo sexual y contribuye a despertar nuestra excitación. Además, [los besos] también consiguen relajarnos al reducir los niveles de cortisol, la hormona del estrés, y aumentar los de oxitocina, la responsable del amor y la creación y mantenimiento de los vínculos afectivos.» 
 

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Entrena la lengua

  • Elije un alimento, no importa que sea salado o dulce, y luego véndate los ojos.
  • Apoya el alimento en los labios y nota cómo empiezas a salivar. Cuando esto ocurra, métetelo en la boca.
  • Chúpalo lentamente y empieza a masticarlo muy poco a poco también.
  • Cuando hayas entrenado, pasa a la acción con tu pareja. Serás la persona activa antes (y luego la pasiva, si quieres). Cuando esté tumbada y desnuda, juega con el alimento que hayas elegido previamente por su cuerpo y dáselo a probar también.


Tacto

La piel es el gran órgano sexual. Pero no todos los rincones de la piel son iguales, ya que hay zonas que contienen más terminaciones nerviosas que otras. Como nos comentan en el libro las dos expertas, «el tacto durante el sexo nos da mucha información sobre la otra persona; sin embargo, cuando caemos en la repetición puede volverse rutinario y poco apetecible. Incluso esas zonas pueden volverse más insensibles al tacto si no hacemos variar el repertorio.» 
 

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¡Manos a la obra! 

  • En Sexo sentido, sexo vivido, nos proponen un ejercicio placereado: consiste en dedicaros un rato equivalente a cada uno.
  • Empieza por elegir un objeto, como una pluma, crema corporal o un pañuelo etc., y recorre todo su cuerpo prestando atención a cómo reacciona tu pareja, pero también a cómo reaccionas tú ante su reacción.
  • Luego, cambiad los roles. Se aprende mucho observando, y tocando. 
     

Vista

Esa mirada a la que llamamos flechazo marca un antes y un después, ¿verdad? Como leemos en Sexo sentido, sexo vivido, «mirar fijamente a los ojos a otra persona, sintiendo su excitación y ella la nuestra, es algo sumamente placentero, algo que genera complicidad, intimidad, pasión y deseo.»  
 

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Come con los ojos

  • Busca una imagen, ya sea mental o física, que represente el acto sexual.
  • Concéntrate en ella de 5 a 10 minutos.
  • Absorbe todos los detalles de la imagen, hasta los más pequeños.
  • Reflexiona sobre si tú también te fijas en los detalles.
  • Repite este ejercicio con asiduidad para adquirir una perspectiva más amplia en vuestras relaciones sexuales, y por lo tanto para potenciar el placer. 
     

Oído

Igual que en el día a día hay ruidos diversos, en el sexo también hay múltiples sonidos, algunos que se emiten de manera consciente y otros no tanto. «En el sexo, aquello que escuchamos y decimos, así como el tono que empleamos, puede favorecer enormemente a que nuestro deseo crezca o disminuya por completo.»
 

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Porno “para escuchar”

  • Pruébalo: escucha películas porno en vez de mirarlas.
  • Cuando lo hagas, verás cómo te sorprendes de la cantidad de matices que se pueden percibir cuando eliminas el componente visual.
  • También puedes hacer lo mismo con canciones, como las de Marvin Gaye.
  • Este bagaje se convertirá en un potencial estímulo sexual. 
     

Olfato

Aunque no lo parezca de manera tan obvia como la vista, el olfato es un sentido muy relevante en las relaciones sexuales. «Dado que todos tenemos y desprendemos un olor determinado, este nos ayuda a discernir entre aquellas personas que, por su aroma, pueden encajar mejor con nuestra propia química».

Además por el olfato captamos las feromonas, claves en el sexo. Y en este sentido, un perfume puede dificultar el trabajo de las feromonas: imagina que alguien que te gustó lleva la misma colonia que tu pareja actual. Esto conduce a una “trampa” para los sentidos, de manera inconsciente, por no decir lo obvio: raro, raro, raro. 
 

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Como si de un sabueso se tratase

  • Empieza por ti: quítate toda la ropa y huélete. Pásate los dedos incluso por tus genitales, esta vez no para entretenerte allí, sino para saber mejor cómo hueles. Explorar tu aroma es importante.
  • Huele también el cuerpo de tu pareja, por completo, y haz que ella haga lo mismo.
  • Sobre esta base, podéis experimentar con más aromas, para potenciar este aroma de base que, como es obvio, ya os gusta.