Quién iba a decirme que una tarde cualquiera acabaría, por un cúmulo de circunstancias no previstas, invitado al preestreno de un documental animalista producido por la Fundación para el Asesoramiento y Acción en Defensa de los Animales (FAADA) y La Diferencia. Y quién iba a decirme que saldría de la sala de los cines Renoir tan satisfecho como salí, pues por lo general, muchos documentales sobre el veganismo y la defensa animal me enfadan por mostrar unas imágenes crueles que, a veces, más que convencer a aquellos ajenos a esta forma de pensar y vivir los espanta por parecer, incluso, sensacionalistas.

Este no es el caso. Ed Antoja ha dirigido con una solvencia maravillosa y ha salido airoso de la realización de un documental que, por los temas que trata, no es nada sencillo de hacer bien. Y lo ha logrado mediante Empatía, la palabra que lleva por título la obra que en buena medida, coprotagoniza con los animales.

A nivel estructural, la gran idea de la producción es su componente metaliterario al contar en un documental sobre los animales y el veganismo cómo se puede elaborar un documental sobre los animales y el veganismo. Y aquí hallamos el sentido del subtítulo del filme: Una historia sobre el respeto animal contada por un escéptico.

Ed Antoja a lo largo del filme se muestra como un escéptico que realiza una exhaustiva búsqueda de información con la que completar un documental sobre algo con lo que no está familiarizado. Esa es otra de las grandes ideas que se plantean: el director, guionista y protagonista humano de la película, ¡no es vegano! Comparte con nosotros su relación con el mundo animal, la propia de una indiscutible mayoría social, y lo vemos comer animales muertos sin ningún remordimiento y vestir pieles y lanas sin desasosiego alguno.

 

empatía, respeto animal, veganismo

 

Lo introduce en la idea del veganismo su amiga Jenny, colaboradora de la organización FAADA, quien lo acompaña a lo largo de este proceso de sensibilización y concienciamiento que al final consiste en asumir paulatinamente una información que muchas veces se nos silencia y que, en este caso, la producción trata de darle voz. Así las cosas, por cada paso que da el director en la elaboración del documental, vemos en él también un nuevo paso en su evolución personal hacia una alimentación y un pensamiento veganos.

De este modo, a lo largo de la producción empatizamos con la historia de Ed, que a su vez es una historia por empatizar con los animales, una historia que también nos toca como público.

No sólo se trata el conflicto y los motivos de éste que en un momento dado alguien puede tener por comer animales, sino que el filme se manifiesta muy completo a nivel de contenido al irse mucho más allá, mostrando también algunos valores fundamentales del veganismo. Puesto que, en realidad, ser vegano tiene muchas más implicaciones que hacer una mera dieta. Una dieta se hace por razones nutricionales y de salud, mientras que la alimentación según el veganismo es la punta del iceberg, la acción visible a toda una filosofía que, en última instancia, comulga en todo lo posible con la naturaleza y la vida. Por eso nos hablan de ética, de la industria animal, de la moda, de los zoológicos, de experimentación, de sostenibilidad y ecologismo, etc.

El documental va acompañado de datos impactantes que no dejan en la indiferencia, aunque se evita en todo momento, y de forma muy acertada, el uso de un tono o una imagen cruel.  Esta información la vemos respaldada en muchas ocasiones por las geniales declaraciones de filósofos, etólogos, criadores, matarifes y todo tipo autoridades en materia ética, alimenticia y animal. Entre estos datos vemos lo absurdo que resulta deforestar el Amazonas para plantar grano que, en lugar de comer las personas que pasan hambre, comen animales hacinados que comemos los que no la pasamos.

El humor y unas animaciones refrescantes también son un componente interesante, logrando un color desenfadado y simpático a lo largo de todo un metraje cuyo público ha recibido satisfactoriamente en un sala repleta, donde se dejaron ver personas y organizaciones relevantes dentro de la comunidad vegana como Marta, de midietavegana, Arantza de comoservegano, Jenny de recetasveganas, la propia asociación FAADA o Santuario Gaia, que atendieron a la prensa y compartieron sus posturas a este respecto con muchos de los que estábamos entre el público.

En definitiva, Empatía. Una historia sobre el respeto animal contada por un escéptico, tiene todos los números de convertirse en un documental de referencia sobre el veganismo al divulgar sus principales ideas y prácticas para todo tipo de públicos, por no ser nada adoctrinante ni impositivo, sino por mantener una voluntad ética de informar y dar a conocer una realidad que en muchas ocasiones ni miramos ni queremos mirar en el vana creencia de que si ignoramos no existe…