Gozar de una buena memoria parece un priveligio de pocos, pero con la obra 'Aprender, recordar y olvidar. Claves cerebrales de la memoria y la educación', publicada bajo el sello de Ariel, podemos desentrañar los secretos que parecen rodear a esta 'habilidad' innata en nosotros. Hablamos con el autor del libro, Ignacio Morgado, catedrático de Psicobiología en el Instituto de Neurociencia de la Universidad Autónoma de Barcelona, sobre algunas de las claves de su obra:

¿Con la edad disminuye nuestra capacidad de aprender?

Sí, es un proceso natural que empieza alrededor de los 50 años, debido a causas biológicas diversas, como la pérdida de conexiones entre las neuronas en regiones del cerebro como el hipocampo o la corteza prefrontal, que son muy importantes para formar las memorias.

¿Perdemos también memoria?

Perdemos sobre todo memoria reciente, es decir, recuerdos de lo que nos ha pasado hace poco tiempo o de lo que estábamos buscando o de lo que hace un rato nos propusimos hacer.

¿Que se nos quede un nombre en la punta de la lengua es señal de alarma?

No, pasa en todas las edades. La memoria humana es muy promiscua, es decir, el cerebro mezcla unas memorias con otras y eso crea interferencias que pueden estar en el origen de los olvidos habituales. Muchas veces las memorias son como una fruta en lo alto del árbol, están allí pero no podemos acceder a ellas, es decir, están disponibles pero no accesibles.

¿En qué momento hemos de consultar a un médico?

Cuando la vida normal ya no es posible. Mientras podamos seguir funcionando con ayudas de recordatorios, agendas, alarmas, notas...etc no hace falta.

¿Dormir mal puede acelerar la pérdida de memoria?

No necesariamente, pero sí puede hacer que la memoria normal sea menos consistente y experimentemos más olvido.

¿Qué podemos hacer para mantener nuestro cerebro activo y evitar los olvidos?

Hay muchos modos que combinados dan buenos resultados: hacer ejercicio físico, dormir bien y una dieta baja en grasas saturadas son cosas que no sólo favorecen el funcionamiento y buen estado del cuerpo sino también el de la mente. Eso es la base. Después, es bueno repasar mentalmente los nombres y recuerdos de las cosas importantes, como los de las personas que frecuentamos en el trabajo o las cosas que hemos de hacer al día siguiente. Repasemos frecuentemente las cosas que no queremos olvidar. Es también muy importante no dejar de leer nunca. La lectura es el mejor gimnasio que tenemos para la mente.