Imagina al ejecutivo típico de las películas estadounidenses. Se despierta, toma una ducha y sale corriendo de casa sin desayunar con la taza de café en la mano. Se compra un glaseado de camino al trabajo y llega sobre las 9.00 o 10.00h. Reuniones, prisas, llamadas, comida rápida para el almuerzo, merienda un café y termina sus informes al filo de la medianoche. Llega a casa, pide una pizza y se mete en la cama a dormir para volver a empezar al día siguiente con el mismo ritmo. Eso sí, tiene un Rolex, se mueve en un coche de lujo, su ducha tiene música y luces, y sus persianas se activan mediante voz.

Ahora sal de esa película que te acabo de contar y ponte a pensar en la sensación de nuestro individuo el día en que se plantea qué está haciendo con su vida, cómo ha llegado a ser esclavo de sus gastos y qué motivo podría haber para seguir así.

Reflexiona, estamos hablando de una sociedad que vive a crédito. El compre ahora y páguelo en cómodos plazos está muy bien cuando únicamente abonas a plazos una sola cosa. Pero si estás pagando el colchón, los muebles nuevos del salón, la televisión, el iPhone, el coche y el sistema de persianas eléctrico en cómodos plazos, quizás llega un momento en que dejan de ser cómodos, ¿te suena?

Bien, ese momento en el que nuestro ejecutivo se da cuenta de que está perdiendo su vida por ganar más dinero, es su momento de realize. Si has leído mi libro Slow Life ya sabes a qué me refiero con este término, sino, te cuento rápidamente: se trata del momento en el que la realidad parece haber cambiado por arte de magia, ves todo de una forma distinta, te haces preguntas que nunca te habías planteado y sientes el impulso de cambiar y renovar tu forma de vivir.

Pues bien, tras ese momento, nuestro ejecutivo económicamente exitoso, pero personal y espiritualmente dormido, decide reducir la marcha y llevar una vida más simple. Comienza a surgir en él una necesidad imperiosa de encontrar el equilibrio entre su trabajo y sus ratos de ocio, y empieza a advertir nuevas inquietudes.

El downshifting, así como lo haría en Europa la slow life, son movimientos que promueven como objetivos de vida la realización personal, la felicidad plena y el cuidado de las relaciones personales, dejando atrás el interés por el éxito económico y el materialismo agresivo en el que el humano cae sin darse cuenta.

 

downshifting estrés

 

¿Cómo lo adoptamos?

En primer lugar, debemos revisar qué valor le damos a nuestro tiempo y a nuestro dinero. El mes pasado, en la presentación del libro una integrante de la tribu de Instagram me pidió que hablase sobre el materialismo y la necesidad de recuperar el valor de las cosas sencillas, y me pareció una pregunta excelente para el tema que nos ocupaba.

En el libro básicamente invito al lector a analizar qué le mueve en la vida, cómo toma el tiempo y el dinero, y cómo desea invertirlos. Además, también creo importante comprender que debemos de dejar de darle valor a las cosas en función del precio que tienen, es decir, no por tener una casa más grande o más costosa, en un mejor barrio, nuestra casa es más casa; del mismo modo, no por tener un móvil, portátil, tablet y todos los demás juguetes, vamos a ser personas más felices o más afortunadas. El precio de algo se fija en función del mercado, la moda, la filosofía de la empresa que lo vende y la oferta y la demanda. El valor de una conversación, un abrazo, el olor de la persona que amas, de sentirse libre o de saberse pleno, no lo paga nada. ¡Para todo lo demás, Mastercard! ¿Recuerdas? Lo que ocurre es que pasaron por alto que ese «todo lo demás» probablemente no puede pagarse con tarjeta de crédito, débito o efectivo.

 

Dime, ¿qué importancia le das tú a las cosas materiales?

Estoy segura de que conoces la sensación de felicidad y placer que trae consigo una compra. Unos zapatos bonitos, una paleta de sombras, un nuevo teléfono, étc. Pero dime, después de la euforia inicial ¿qué queda? Cuando llegas a casa y colocas tu nuevo par de zapatos en el armario junto con los otros 20 pares, ¿qué pasa con esa euforia?

¿Te agobia la economía familiar? ¿Has revisado tus necesidades y tus gastos reales? ¿Crees que derrochas el dinero? ¿Le has dado una vuelta a tu casa en busca de cosas que no utilizas y que quizás puedas vender?

Opta por la sencillez. Cuanto menos compres, más consciente serás de lo poco que necesitas realmente para vivir y ser feliz. Además, cuánto menos tengas, menos sufrimiento experimentarás. En este punto siempre pongo el mismo ejemplo, si haces una lista de todas las cosas que tienes (aparatos de tecnología, camisetas, pantalones, zapatos, maquillajes, utensilios de cocina, recuerdos, etc) estarás en realidad haciendo un inventario de cosas por las que puedes sufrir.

Si se te rompen, pierden, roban o se quema tu casa, sufrirás por todas esas cosas. Si te encuentras en un naufragio y tuvieras que saltar al agua ¿cuántas de esas cosas llevarías contigo?

 

¡Tips!

Ya sabes que no me gusta revolucionar tu mente con preguntas filosóficas, sin ofrecer alguna recomendación sobre cómo responder a ellas. Así que, ¡aquí va!

 

  • Vive con menos

Selecciona y quédate solo con las cosas verdaderamente importantes, todo lo demás puedes donarlo, tirarlo o venderlo.

Te darás cuenta de que no necesitas tanto como crees para ser feliz, valorarás más aquello que tienes y lograrás preocuparte un poco menos del dinero. Es evidente que hay facturas de las que no podemos prescindir, pero hay otros muchos gastos que sí podemos ahorrar.

 

  • Equilibrio

No se trata de pasar de 0 a 100 en siete segundos, como el coche de lujo de nuestro ejecutivo, se trata de hacerse preguntas y realizar ajustes. ¿Cuántos pintalabios necesitas? ¿Cuántos estás dispuesta a regalar? ¡Haz el ejercicio! Verás cómo te lo piensas dos veces la próxima vez que quieras comprarte uno.

 

  • Tiempo con seres queridos

Este es otro de los aspectos más importantes del movimiento downshifting. Esta reflexión sobre el consumismo termina ofreciendo la teoría de que cuantos menos gastos tienes, menos tienes que trabajar y más tiempo puedes pasar con las personas que amas. ¿Qué opinas de esto? ¿Qué crees que opinarías si fueras autónomo? ¡Es una reflexión muy interesante!

 

  • Desconexión digital

¡Aprovecha estos ajustes para alejarte un poco del teléfono! Retoma la maravillosa costumbre de aburrirte, lee, ojea una revista, colorea, busca tus juegos de mesa y diviértete, escribe un diario, cocina bizcochos, guisos o postres navideños. Sé creativa y ofrécete la posibilidad de disfrutar de las pequeñas cosas.

 

¡Gracias como siempre!

Por tu tiempo, tu atención en mis palabras y la actitud de apertura que tomas al leerme. Si has llegado hasta aquí es porque estás abierta a reflexionar, a mirar dentro de ti y por qué no, modificar algún aspecto para ver qué pasa.

¡Y es una forma genial de terminar el año!