Algunas consecuencias de una educación sexual insuficiente o deficitaria son el contagio de enfermedades de transmisión sexual, los embarazos no deseados, una relación conflictiva con el propio cuerpo, la falta de entendimiento con las parejas sexuales o incluso la falta de respeto entre personas que deciden acostarse juntas. Para evitarlo, el mejor remedio pasa por la prevención: una buena salud sexual hunde sus raíces en una buena educación.

En España, aún así, no existe una cultura de educación sexual arraigada ni un marco educativo común que garantice que se impartan unos contenidos mínimos en todas las escuelas e institutos. Actualmente no hay ninguna comunidad autónoma que tenga una ley de educación sexual, por ejemplo. De hecho, solamente entre los años 2006 y 2013, la ley obligaba a impartir estos contenidos en las escuelas, aunque no estaba especificado en ningún lugar cuáles debían ser.

En España, aún así, no existe una cultura de educación sexual arraigada ni un marco educativo común que garantice que se impartan unos contenidos mínimos en todas las escuelas e institutos. Actualmente no hay ninguna comunidad autónoma que tenga una ley de educación sexual, por ejemplo. De hecho, solamente entre los años 2006 y 2013, la ley obligaba a impartir estos contenidos en las escuelas, aunque no estaba especificado en ningún lugar cuáles debían ser.