“¿Cómo ser feliz?” Llevamos intentando responder a esta pregunta desde hace miles de años. Es algo que se ha cuestionado desde la era de Platón hasta la de Steve Jobs. En la actualidad, Tal Ben Shalar, considerado el gurú de la felicidad, está convencido de que ser feliz es algo que puede aprenderse. Prueba de ello es que ha impartido clases sobre la materia en la Universidad de Harvard por las que han pasado más de 1.400 alumnos cada semestre.

Este profesor israelí experto en psicología positiva destaca 6 aspectos principales para alcanzar la felicidad: celebrar los fracasos, agradecer lo bueno que nos pasa, hacer deporte, no querer abarcar demasiado, meditar y ser resiliente, es decir, sobreponerse con optimismo a las adversidades. Sin embargo, cuando se tiene una personalidad pesimista o ansiosa puede resultar un rompecabezas aplicar todos los consejos que propone Shalar.

Con más o menos frecuencia tenemos que resolver situaciones que pueden disgustarnos, o sentir que los días transcurren sin que suceda nada que nos satisfaga. La forma cómo percibimos lo que nos pasa, es decir, nuestros pensamientos, influye en nuestras acciones y en nuestro nivel de plenitud. Y aunque no existe una receta de la felicidad definitiva, sí que se pueden ejercitar los pensamientos para evitar la angustia y sentirse más enérgico.

Los pensamientos tienen que ver con el carácter, las experiencias vividas, la educación y el aprendizaje, tal y como explica el libro Deja atrás la depresión y alcanza la felicidad (Pirámide), elaborado por 4 miembros del grupo de investigación en salud mental y psicopatología GRISAMP. En esta obra, se presentan algunos ejercicios prácticos para dejar de rumiar y rumiar y aprender a hablarse mejor a uno mismo. Te detallamos tres de ellos a continuación.

La técnica priming

Consiste en elaborar una lista de aspectos positivos sobre ti misma y tu entorno, destacar en papel aspectos como “tengo una buena salud”, “dispongo de una familia que me quiere”, “soy buena en mi trabajo”… Si te cuesta este ejercicio, pide ayuda a amigos y familia para realizarlo. Releer esta lista y completarla con regularidad, hará que los pensamientos negativos “se diluyan como azucarillo en el café”, tal y como dicen los autores.

Dejar de dar vueltas a las cosas

Cuando te preocupas o te sientes deprimido la capacidad de concentración se reduce. Puedes advertir esto si por ejemplo lees un libro y al pasar página te das cuenta de que no te acuerdas de lo que acabas de leer. Para concentrarte más, existen ejercicios prácticos como estos: centrarse en un objeto o en algo externo, como una actividad que está haciendo alguien y fijarse minuciosamente en cada detalle; o realizar actividades que requieran mucha atención, tales como hacer crucigramas o pintar mandalas.

Mejorar la autoestima

A la larga, una actitud marcada por los pensamientos negativos puede hacerte sentir insatisfecha y frustrada, lo que perjudica a tu autoestima. La práctica del árbol de la autoestima te permite visualizar tus cualidades y éxitos.

En primer lugar, debes preparar una lista con dos columnas: en una enumerarás tus logros a lo largo de la vida, desde pequeños a mayores (tener una carrera universitaria, cocinar bien, hacer manualidades…); y en la otra definirás tus virtudes (ser generosa, comprensiva, luchadora…). Una vez hayas detallado logros y cualidades, dibuja un árbol con diversos frutos; en cada uno de ellos coloca un logro (por ejemplo, tener una carrera), y en las raíces, sitúa la virtud relacionada (en este caso, ser luchadora). El resultado es una forma gráfica de constatar tu valía que puedes revisar en el momento del día que prefieras.