Cuando alguien te dice eso de «¿por qué te agobias tanto?» te preguntas por qué esa persona, en vez de recriminarte en cierto modo tu actitud, no se pone un poco más en tu piel. Pero la cuestión sigue sobre la mesa: ¿por qué te agobias tanto? Porque tienes que cumplir agendas imposibles, porque tus compromisos personales en ocasiones te desbordan y porque, en definitiva, parece que el día se pasa sin que apenas hayas prestado a atención a tu respiración.   

Tal vez haya llegado el momento de implementar el mindfulness en tu vida. Pero tal vez no eres una persona muy fan del yoga, ni tampoco te guste mucho lo de colorear mandalas, pero esto son solo dos ejemplos de ejercicios basados en focalizar tu atención en una cosa en concreto. Y eso es precisamente el mindfulness. De hecho, pelar una patata es mindfulness, si te gusta cocinar. Si eres una persona religiosa, rezando practicas mindfulness. Y si no puedes vivir sin música, en un karaoke haces mindfulness.

1. Nadar

1. Nadar

Nadar. Sabemos que en invierno te puede dar más pereza el momento del vestuario en el gimnasio, con el bañador, el gorrito y las gafas de buceo que aprietan un poco. Pero supera esta pequeña gestión y proyecta la placentera sensación de dejar atrás el estrés brazada a brazada. Además, este ejercicio es muy bueno para tu espalda.

2. Aprenderte una canción y cantarla (y si es en otro idioma, mejor)

2. Aprenderte una canción y cantarla (y si es en otro idioma, mejor)

Ya sea el opening de tu serie favorita, o esa canción que no puedes dejar de tararear. Este ejercicio, como nadar, te permite regular tu respiración, algo que es imprescindible para cantar.

3. No hagas nada, literalmente, durante 10 minutos

3. No hagas nada, literalmente, durante 10 minutos

Este ejercicio te ayuda a vaciar la mente, inevitablemente. Para llevar a cabo este ejercicio de relajación y focalización, es imprescindible dejar el teléfono en modo avión. De este modo, además, conseguirás detectar cuál es el pensamiento del día que te provoca ansiedad, porque será el que te interrumpe las reflexiones positivas. 

4. Habla con un amigo al que hace tiempo que no ves

4. Habla con un amigo al que hace tiempo que no ves

Seguro que hay una persona en tu agenda que salta por un motivo u otro: él o ella también tiene un horario imposible y en los momentos en los que podríais veros, a lo mejor hay mucha más gente alrededor y no os podéis poner al día. Pues bien, reservar un rato para un café es muy importante, porque esta generación de complicidad también nos permite focalizar en una conversación, un ejercicio de mindfulness (y el teléfono móvil más lejos que cerca, por supuesto).

5. Leer un artículo (y si es de Objetivo Bienestar, ¡mejor!)

5. Leer un artículo (y si es de Objetivo Bienestar, ¡mejor!)

Asumimos que lees libros, pero que te cuesta mucho acabarlos en época de máximo estrés. No te preocupes, no eres menos “culta” o “inteligente” por ello, pero tampoco puedes dejar que el estrés te prive de un ejercicio de atención, focalización y relajación tan importante como es la lectura. Y con un artículo puedes conseguir cumplirlo cada día. 

6. Cocinar (algo)

6. Cocinar (algo)

En ningún momento pretendemos que te encierres en la cocina, por favor. Pero este ejercicio comporta cierta relajación si no nos ponemos metas imposibles. El meal prep, del que hemos hablado en otras ocasiones, es de hecho un ejercicio de mindfulness, por que obliga a prestar atención, a planificar, a preparar, pero con un componente divertido, ¡y saludable!  

7. Dar una oportunidad a la aromaterapia

7. Dar una oportunidad a la aromaterapia

Hemos hablado de la aromaterapia también en ocasiones anteriores. Si bien es cierto que en un plano científico no existe un consenso sobre su eficacia, el hecho de centrarnos en un aroma constituye un ejercicio de relajación y focalización, y además la respiración también se trabaja, y de manera muy agradable. 

8. Dedicar una tarde de la semana a tomar fotografías

8. Dedicar una tarde de la semana a tomar fotografías

Si ya eres una fotógrafa profesional y los encargos te provocan estrés este ejercicio de relajación tal vez te resulte una paradoja, pero en absoluto lo es: este ejercicio de creatividad nos ayuda a demás a focalizar nuestra atención en un objetivo muy concreto. Esta actividad también te ayudará a despejarte al aire libre (no se valen los selfies de baño para este caso, y si lo haces te recomendamos que lo dejes, sales más guapa seguro de otras maneras).

9. Ir a una exposición

9. Ir a una exposición

No trates de practicar este ejercicio cuando sales tardísimo del trabajo, tu nivel de concentración tal vez no sea el óptimo en esas circunstancias. Pero aprovecha un rato del fin de semana para hacerlo, seguro que no te arrepientes: sigue el hilo que haya presentado el comisario de la exposición y déjate llevar por él.

10. Dar un paseo

10. Dar un paseo

Es un ejercicio muy simple y con poco glamour, como algunos dirán, en comparación con actividades que requieren un outfit más estiloso, como correr, por ejemplo. Pero andar es una actividad mucho más respetuosa con las articulaciones y además también es un tipo de deporte. No hay manera mejor de relajarse que dando un paseo (eso sí, trata de buscar una ruta diferente cada vez).

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