El magnesio es uno de los 20 minerales presentes en el cuerpo y que está involucrado en multitud de procesos, entre ellos: el metabolismo energético, la síntesis proteica, la síntesis y degradación de ácidos grasos, la contracción y relajación muscular, la regulación de los huesos y el estado mineral, las reacciones hormonales y el funcionamiento del sistema nervioso. Este mineral es uno de los elementos más abundantes de nuestro organismo tras el calcio, el sodio y el potasio. Es decir, un elemento fundamental en nuestro organismo.

 

¿Por qué se oye a hablar cada vez más del déficit de magnesio?

Principalmente por una causa simple y relacionada con el progreso de los últimos años. Desde siempre, la fuente de origen de este mineral han sido los alimentos procedentes del campo, sin embargo, el proceso de cultivo actual ha cambiado significativamente. Mientras antaño abonaban los suelos con estiércoles, actualmente se hace con nitrógeno, fósforo y potasio, y sin restituir las cantidades de magnesio que antiguamente se conseguía con dichos abonos.  Este es el motivo por el que cada vez surgen más problemas y a edades más tempranas, pues hemos de tener presente que hace ya más de cincuenta años que estamos sacando magnesio de las cosechas sin restituirlo.

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¿Qué tipo de magnesio debo tomar?

En primer lugar, debemos tener claro que todos los preparados de magnesio, una vez interaccionan con el ácido clorhídrico presente en el estómago, se transforman en cloruro.

El ácido clorhídrico es uno de los ácidos más fuertes existentes junto con el sulfúrico y el nítrico, y es uno de los componentes del jugo gástrico. Sus principales funciones son:

  • Descomponer los alimentos
  • Causar la liberación de enzimas digestivas
  • Eliminar agentes patógenos comúnmente encontrados en la alimentación

 

¿Qué diferencias hay entre cloruro, carbonato o lactato?

Principalmente se diferencian por las características químicas y organolépticas. Y consecuentemente, por su biodisponibilidad e indicaciones. Pues estas también varían, haciendo que cada preparación pueda resultar más o menos favorable en función de las necesidades individuales de cada persona.

Ana María Lajusticia empezó recomendando el cloruro de magnesio, una sal amarga, picante y con un pH ácido. Justo esta última característica hizo que doña Ana se encontrara con el problema de que las personas con tendencia a acidez presentasen molestias de estómago al tomarlo. Fue entonces cuando buscó un camino alternativo y presentó el carbonato de magnesio.

El carbonato de magnesio es un preparado con doble beneficio, pues al tener un pH alcalino, no solo actúa como fuente de mineral sino también como antiácido y protector estomacal.

Si se toma carbonato como suplemento de magnesio, pero sin sufrir de acidez de estómago, este se debe tomar con zumo de naranja, agua de limón, zumo de tomate o revuelto con un yogur o en ensalada, vamos que se convierte en una delicia su consumo. Esto se debe a que si se toma solo con agua, sin haber necesidad de neutralizar el pH del estómago, en el proceso de transformación a cloruro, se produce gas y con ello, posibles molestias gastrointestinales. La combinación con alimentos cítricos y ácidos, hace que dicha transformación se produzca en el vaso en forma de efervescencia en lugar de en el epigastrio.

 

¿Ayuda con el estreñimiento?

Sí, un tema muy común relacionado con la toma de los suplementos de magneisio es su efecto laxante. Esto ocurre porque la cantidad asimilable, tanto de cloruro como de carbonato, es de un 15-20%. De modo que los iones de magnesio restantes son rodeados por moléculas de agua presentes en el organismo y arrastrados para ser eliminados, haciendo las heces algo más claras.

Ahora, es cuando toma el protagonismo el tercer preparado todavía no mencionado, el lactato. Hasta ahora no lo habíamos mencionado porqué es el que tiene una menor proporción en magnesio en comparación con los dos anteriormente comentados. A pesar de ello, hay personas que prefieren consumirlo pues es mucho menos laxante.

Recuerda que el déficit de magnesio es una de las causas de que haya tanto estrés no compensado, traducido en desasosiego, malestar, nervios mal contenidos e incluso en una ansiedad casi constante. También irritabilidad, miedo sin fundamento e incluso fobias. Y calambres, contracturas o incluso problemas respiratorios como consecuencia de la dureza y rigidez muscular.

Así que evita todos estos malestares y síntomas no deseados tomando alguno de los preparados que os hemos presentado ¡y notarás los resultados!

 

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