Compartirlo para hacer la vida más fácil a sus lectores. La escritora y divulgadora Elsa Punset ha puesto todos sus conocimientos sobre inteligencia social y emocional en 250 rutinas para entrenar nuestra mente hacia un objetivo primordial: el bienestar cotidiano. El resultado, El libro de las pequeñas revoluciones  (Destino), promete.

 

El cambio empieza por uno mismo y tú nos propones 250 pequeñas revoluciones. ¿Cómo debemos aprovecharlas?

Decía el escritor Aldous Huxley que “solo hay un rincón del universo que puedes mejorar, y ese eres tú.” ¡Hay tanta verdad en estas palabras! Cuando dejas de intentar cambiarlo todo a tu alrededor, y te centras primero en cambiarte a ti mismo a mejor… ¡Qué sensación de libertad! ¡Y cuantas cosas consigues! Por eso, este es un libro diferente, adaptado a nuestra forma de vivir, tenemos poco tiempo, así que las rutinas son cortas y prácticas. El libro de las pequeñas revoluciones es una herramienta muy práctica, que inspira, divierte y acompaña al lector como un amigo sensato, sabio, que te conoce bien y te da nuevas pistas para seguir tu camino, para no perderte.

 

En una de tus rutinas hablas del minuto de emergencia. ¿Cuándo lo practicas?

Cuando estoy estresada, cansada, atascada… es decir, ¡a menudo! [sonríe] El estrés y las emociones negativas tienen un antídoto, que es desarrollar el músculo de la serenidad, de la paz. De hecho, practico y he probado todas las rutinas de este libro, porque es la culminación de muchos años leyendo, buscando y probando formas de gestionar ese torrente de emociones internas, y que comparto con el resto del mundo. Es algo que quería compartir. Curiosamente, imaginé El libro de las pequeñas revoluciones después de hojear en un aeropuerto un libro muy práctico para entrenar el cuerpo. Estaba lleno de rutinas para fortalecer el abdomen, el pecho, la espalda, etc. Y pensé: “¿por qué no hacemos esto con la mente, con las emociones?” Fue un momento emocionante, ¡porque lo vi tan claro! Así nació este libro.

 

¿Qué rutinas prefieres para activarte?

¡Pues me cuesta elegir! Hay 10, y todas son útiles. Hoy en día soy consciente y gestiono mejor la luz que me rodea para activarme o para calmarme. ¡La luz azul incrementa la actividad cerebral más que un café! También recurro a las posturas de yoga, sobre todo si noto tensión en el cuerpo. Hago regularmente los batidos energizantes tan sencillos y saludables que sugiero en otra de estas rutinas. Sé que puedo arrancarme una carcajada con la risoterapia, y que una sonrisa, aunque sea sin ganas, genera química del bienestar.

 

¿Qué cosas te quitan la respiración, positivamente hablando?

Esta pregunta es un eco de la maravillosa escritora y activista Maya Angelou, que decía que la vida no se mide por las veces que respiras, sino por cuantas cosas te quitan la respiración… A mí, ¡ver florecer mis bulbos cada primavera ya tiene ese efecto! Y también ver dormir a mis hijos, remar en las rías gallegas, perderme por el Empordà, plantar un árbol, leer una entrevista que me inspira, hacer amigos, imaginar un nuevo proyecto…

 

Cuando las personas escriben sus metas tienen un 33% más de posibilidades de cumplirlas, explicas en tu libro. ¿Cuántas metas has llegado a cumplir?

Marcarte metas y conseguirlas es un proceso más racional de lo que solemos creer… ¿Conoces las técnicas básicas que te ayudan? Necesitas rutinas para ejercer autocontrol, dividir tus metas, enfrentarte a ellas a pequeños pasos, tener recursos antes el fracaso, etc. Una de mis metas principales tiene que ver con compartir con los demás aquello que creo que es útil para vivir una vida más plena, con más sentido.

 

¿Cómo es posible borrar nuestro mal humor con 90 segundos?

Tenemos un cerebro programado para sobrevivir que tiende a dejarse provocar y enfadar con facilidad. Pero es normal, es un mecanismo de supervivencia. Para contrarrestarlo, una rutina exprés útil es ser consciente de que cada emoción negativa intensa crea una nube química estresante que tarda unos 90 segundos en disiparse. Si tras este tiempo sigues pensando en lo que te enfada, quedas atrapado en un círculo vicioso. Si quieres salir de allí, en cuanto sientas que la emoción negativa disminuye, piensa en algo positivo, hasta que sientas cómo cambia esa química.

 

¿Crees que reflexionamos poco sobre nuestra forma de sentir y de reaccionar?

Sí, y es por nuestra educación, que no da importancia al mundo emocional. Hace muy poco que entendemos cómo funcionan nuestras emociones, y que empezamos a entrever el enorme impacto que suponen en nuestra salud física y en nuestra inteligencia. Además, no sabíamos que podemos entrenar las habilidades sociales. Se decía: “¡Yo soy así! ¡No puedo cambiar!” Como si el carácter estuviese escrito en una losa de piedra al nacer. Pero de la misma forma que en el siglo XX hemos aprendido a cuidar del físico, a lo largo de este siglo estamos descubriendo que podemos entrenar nuestras emociones.

 

¿Y cómo evitar a nuestro crítico interior?

Cuando estés siendo dura contigo misma, háblate como si fueses una persona que te quiere. ¡Verás qué diferencia! Recuerda también que nos decimos internamente cientos de palabras cada minuto. Cuida lo que te dices, ¡porque te estás escuchando!

 

Al final de tu libro hablas de tendencias que debemos combatir, como la de estereotipar. ¿Por qué lo hacemos?

A lo largo del día tomamos muchas decisiones. Para hacerlo de forma rápida y segura, el cerebro ha desarrollado prejuicios que le guían inconscientemente. En el libro hablo de 10 sesgos negativos innatos del cerebro. ¡Dictan tantos de los problemas y conflictos humanos! Son muy potentes, pero cuando los conoces, puedes enfrentarte a ellos para evitarlos. Uno de los sesgos que más nos afectan es la tendencia a creer que “mi grupo siempre tiene la razón”. Es un recuerdo de nuestro pasado tribal: tendemos a no fiarnos, a desdeñar o a temer a las personas que están fuera de nuestro grupo. En cambio, sobreestimamos las cualidades, valores y creencias de los nuestros, y los favorecemos. ¡Cuánto tiempo perdido y cuánto daño hacemos con esto!