La milenaria cultura china siempre tiene tradiciones por descubrir. Si vas a Taiwan a medianos de otoño, podrás disfrutar de la segunda festividad más importante en China: el Festival de la Luna.

Los orígenes de esta festividad se remontan a la antigua China cuando, en otoño, los emperadores hacían ofrendas y sacrificios a la luna con el fin de agradecer los buenos frutos de la cosecha. La gente se reunía en la víspera del 15º día del Octava Mes Lunar para celebrar los buenas cosechas del arroz, pues es en esa época cuando los cultivos están en su mejor punto. Es por eso que esta fiesta también es conocida como Festival de Medio Otoño.

Esta tradición reúne hoy a las familias para contemplar la luna llena y comer pasteles con la forma del satélite. Durante ella, expresan sus mejores deseos y recuerdan a aquellos familiares lejanos. La cultura china siempre ha mostrado un enorme respeto y admiración hacia la luna y ejemplo de ello son las miles de historias mitológicas alrededor de este satélite. Además, el calendario chino está regido por el movimiento lunar.

La tradición de comer pasteles de luna en las vísperas de esta festividad tiene su propia historia y se remonta a la revolución Ming. 
 
Reprimidos por las férreas políticas de los mongoles, los habitantes chinos decidieron sublevarse. Con el fin de organizar el levantamiento contra el régimen, los vecinos se regalaron mutuamente tortas de luna en vísperas de la fiesta de otoño. Dentro de estos pasteles se podía leer el siguiente mensaje: "Actuemos en conjunto el 15 del octavo mes para matar a los Dazi y acabar con la dinastía Yuan". Así, este pastel se convirtió en un alimento tradicional en el Festival de Medio Otoño para rememorar la revolución del pueblo contra los mongoles.

La torta lunar también representa la reunión familiar, además de la felicidad y la satisfacción completa. Por ello, esta festividad familiar se celebra en un entorno de paz, armonía y reflexión a la luz de la luna llena.