El hierro es uno de los minerales más necesarios para nuestro organismo porque permite que la hemoglobina -pigmento rojo de la sangre- funcione correctamente aportando oxígeno a todas las células del cuerpo. La falta de hierro puede causar debilidad, palidez de la piel o dificultad para concentrarse, entre otros muchos síntomas vinculados al cansancio.

La carencia de hierro en nuestro organismo se denomina anemia ferropénica. Esta falta de los niveles necesarios de hierro es común en embarazadas debido a que el volumen sanguíneo aumenta por lo que necesitan un mayor nivel de hierro que en situaciones normales. También están afectados los deportistas, ya que el desgaste de glóbulos rojos es derivado de la oxigenación que se produce al realizar ejercicio físico; y aquellos que optan por una dieta vegetariana porque no ingieren alimentos animales, que son los que aportan mayor cantidad de hierro. Otros colectivos que sufren anemia son los niños durante su etapa de crecimiento, los enfermos y las personas mayores.

Para evitar sufrir anemia, lo mejor que podemos hacer es equilibrar la dieta y asegurarnos de consumir alimentos ricos en este nutriente. Existen dos tipos de hierro que se asimilan en mayor y menor porcentaje:El hémico es el hierro de origen animal. Se caracteriza por ser el más fácil de absorber ya que se aprovecha entre el veinte y el treinta por ciento del que consumimos. Se encuentra sobre todo en el pollo, el pavo, el cordero, la ternera y el marisco (ostras, mejillones y almendras) y el pescado enlatado (atún y sardinas).

El no hémico procede de alimentos vegetales como los cereales, la avena instantánea, la harina, las hortalizas (espinacas, col, acelgas y demás verduras de hoja verde), las legumbres (garbanzos, judías blancas y lentejas), los frutos secos (pistachos, almendras, pipas, higos secos) el tofu o la soja. Nuestro cuerpo absorbe el hierro no hémico en menor proporción, sólo entre un tres y un ocho por ciento del consumido, por lo que se recomienda combinar estos alimentos con otros que favorezcan dicha absorción como los que contienen vitamina A, C, ácido láctico o proteínas minerales.