Llegan con el buen tiempo. Podemos empezar a encontrar nísperos a principios de abril o mayo, con los primeros rayos de sol de la primavera, y se quedan con nosotros todo el verano. Por su alto contenido en agua, el níspero es una de las frutas a las que más apetece hincarle el diente en las tardes en las que el mercurio del termómetro está en lo más alto. Nuestro organismo es el principal beneficiado.

El níspero es oriundo de China, aunque ahora es una fruta muy típica de la zona levantina y del sudeste de España. Su sabor, ácido y amargo, aunque adquiere su máxima dulzura cuando está maduro, y sus beneficios para la salud han hecho de esta fruta ovalada una de las más esperadas. No obstante, es rico en azúcar pero bajo en calorías y tiene un alto contenido vitamínico.

A la hora de elegir los nísperos deberemos centrarnos en el color. Debe ser uniforme, con la carne firme y bien coloreada, y deben estar exentos de zonas blancas y olores extraños. De lo contrario, si están verdes o poco maduros, pueden provocarnos indigestión.

A quién se le recomienda comer nísperos

- Problemas digestivos. Ejerce una acción antiinflamatoria en la actividad intestinal. Es antidiarreico y diurético.

- Sobrepeso. Es rico en potasio y pobre en sodio, así que es ideal para personas a dieta. Además, su contenido calórico es bajo y reduce el colesterol.

- Enfermedades cardiovasculares. Su composición en pectina y su beneficiosa acción protectora lo hacen recomendable para personas con problemas de corazón.

- Crecimiento. Es rico en calcio y fósforo, lo que lo hace recomendable a todas las edades.