Ésta es una de las premisas que defiende el libro The science of Happily Ever After (cuya traducción podría ser "La ciencia de Felices para Siempre"), escrito por el psicólogo Ty Tashiro. Esta premisa también fue reivindicada por el experto John Gottman, quien en 1990 realizó un revelador estudio en la Universidad de Washington a partir de la observación del comportamiento cotidiano de 130 parejas a través de una simulación de un entorno doméstico.

A largo plazo, llegó a la conclusión de que las parejas que se habían acabado separando habían mostrado poco interés en la cotidianidad del otro, mientras que las que seguían juntas solían estar al caso de las llamadas de atención, aparentemente triviales, de su pareja.

Estos pequeños detalles determinaron la longevidad de su relación y, por lo tanto, la amabilidad resolvió este enigma: en los detalles de cada día se encuentra el amor más sólido? Nadie dijo que fuera coser y cantar, pero ¿acaso no vale la pena hacer este esfuerzo?

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