La Sociedad Española de Psiquiatría Biológica advierte de que "las enfermedades y los trastornos mentales afectan al 25% de la población". Es decir, una de cada cuatro personas sufrirá a lo largo de su vida un problema relacionado con su salud mental que puede ser leve, como la depresión o la ansiedad, o severo (trastornos de personalidad, bipolaridad, esquizofrenia o psicosis).

Los expertos empuñan estos datos para defender la necesidad de que los más pequeños reciban más información en las escuelas acerca del (mal)funcionamiento del cerebro. Sostienen que además de ser una forma de acabar con el estigma que envuelve la enfermedad mental, es una eficaz herramienta de prevención.

Los niños también sufren problemas mentales -según la Asociación Española de Pediatría (APA) en torno al 3-4% de los menores de 18 años padecen depresión- y, en muchos casos, una detección precoz o que ellos mismos sean capaces de identificar el problema y solicitar ayuda a su entorno puede ser determinante para resolverlo.

La APA señala que los principales síntomas tienen que ver con los cambios de humor (irritabilidad, tristeza, falta de energía, baja autoestima) o conductas (no disfrutar de actividades que antes practicaba con una sonrisa, pasar mucho tiempo solo, estar callado), bajar el rendimiento escolar o tener alteraciones de sueño, tanto dificultades para dormir como somnolencia excesiva.