En verano hace más calor, sudamos más y nos pasamos horas con la braguita del bikini húmeda. Todo esto hace más propicia la aparición de microorganismos, picores e infecciones que alteran nuestra salud genital. Toma nota de cómo prevenir estas molestias y que no te fastidien tus días de verano.

Candidiasis vaginal

Irritación, picor y ardor en la vulva, flujo denso, sensación de humedad e incluso dolor durante las relaciones sexuales. Este es el cuadro de síntomas que aparece por un crecimiento excesivo del hongo Candida. Este microorganismo amenaza sobre todo cuando estamos bajas de defensas, por lo tanto, para evitar los hongos hay que estar especialmente alerta los días previos a la menstruación. En este momento, las hormonas alteran el pH vulvovaginal  y hacen que esa barrera defensiva que es la piel no sea tan efectiva. Los hongos se contagian con mucha facilidad durante las relaciones sexuales, con lo que conviene usar preservativo mientras dure la infección. Al detectar cualquier molestia conviene acudir al ginecólogo o, si estamos de viaje, al farmacéutico en busca de un medicamento que nos ayude a eliminar los hongos.

Hidratación

Si nos cuidamos el cutis y la piel del resto del cuerpo, ¿por qué evitamos la zona genital? La vulva también es piel y, en ocasiones, puede presentar sequedad. Esta anomalía se da sobre todo durante la menopausia o en mujeres que toman anticonceptivos orales. La sequedad vaginal puede provocar escozor e irritación. Lo ideal es recurrir a cremas hidratantes específicas para esta zona, como por ejemplo Sandoz Bienestar Hidratante íntimo externo que por su fórmula hidratante ayuda a aliviar el picor ocasionado por problemas de sequedad de la zona vulvar. También existen mascarillas que devuelven la sensación de confort sin alterar el equilibrio genital. Estos productos especialmente pensados para la vagina pueden utilizarse a diario.

Cuidar la flora

Una cierta cantidad de moco, inodoro es completamente normal. Muchos ginecólogos hablan de que esta zona se “autolimpia”. De eso se encargan las paredes vaginales y el cuello uterino segregando ese flujo rico en Lactobacillus. Estos microorganismos se conocen como flora vaginal que protege nuestra zona íntima de infecciones. Controlar el flujo vaginal nos puede ayudar a detectar enfermedades ya que un cambio en la textura –más denso- y el mal olor son un signo de que algo va bien. Un buen aliado es Sandoz Bienestar Lactobacillus, un complemento alimenticio que contiene Lactobacillus acidophilus (1.000 millones de UFC), arándano rojo americano (Vaccinium macrocarpon) y vitaminas C y A.bacterianas y protege la mucosa.