La endivia, una hortaliza que puede tomarse de muchas maneras, pero que encuentra el máximo de preparaciones en crudo, combina a la perfección con otros sabores dulces, como frutas, ácidos, como el tomate o fuertes, como el queso azul.

Además, es una potente arma para las personas que sufren de diabetes: no solo es baja en calorías (importante para aquellos enfermos que, además, tienen que controlar su peso) y ayuda a reducir el colesterol malo (asociado a esta enfermedad en muchas ocasiones), sino que además evita las subidas de azúcar.

La endivia está compuesta por pocos hidratos de carbono, pero estos, además, están formados por fructosa, un azúcar simple que necesita menos insulina para ser metabolizado. Así, algunos estudios revelan que la ingesta de insulina junto con otros alimentos es beneficiosa, ya que se ralentiza la absorción de insulina en el intestino delgado y se evita una subida brusca del nivel en sangre.