Hormonas arriba y abajo, correteando por el organismo y causándote alteraciones. ¿Sabes de qué te hablo verdad? La regla nos lleva de cabeza, pero nos podemos adaptar a ella y hacer todo posible. Si quieres hacer deporte, el ciclo menstrual no debe ser un problema. Adáptate al baile hormonal con diferentes ejercicios, según el momento del período en que te encuentres. 

¡Entrenamiento a tu medida!

En la vida real y dado que cada mujer vive los ciclos de forma muy distinta, “cada una debería llevar un entrenamiento personalizado”, señala Anna Vázquez, directora deportiva Arsenal Femenino Amigó. Podemos aprovecharnos para adaptar el entrenamiento a cada momento del ciclo. Tenemos tres fases cada mes: la folicular (días 1-13), la ovulación (día 14) y la lútea (15-28).

Las fases de la regla

Fase folicular: suben los estrógenos, la testosterona y la hormona del crecimiento. Aumentan los depósitos de glucógeno intramuscular. Buen momento para trabajar la velocidad a tope y mejorar la fuerza.

Ovulación: es el momento de máxima fuerza y potencia.

Fase lútea: caen paulatinamente todas las hormonas, salvo la progesterona, que va al alza. Esto merma la resistencia muscular, sube el almacenamiento de grasas y se retiene más agua. Hora de trabajar la resistencia a baja intensidad, por ejemplo, correr más tiempo.

Durante el síndrome premenstrual: Bajan todas las hormonas hasta niveles mínimos. Toca reducir el volumen de entreno o apostar por pilates, yoga o estiramientos. “Cuando la mujer tiene molestias muy acentuadas como náuseas, dolor o mareos aconsejamos una rutina muy, muy suave para aliviar esos trastornos”.

¡Sácale partido!

No podemos huir de nuestra cita mensual con la biología. Y tampoco debemos eludir nuestros compromisos deportivos. Da igual que seas una atleta olímpica que una usuaria rasa de gimnasio: si hay que hacerlo, se hace sin excusas, salvo que el dolor o el abatimiento resulten incapacitantes. El cuerpo premia este esfuerzo con reacciones muy positivas.

Menos dolor

Las endorfinas que se producen al hacer deporte son un analgésico natural, sin efectos secundarios ni control de dopaje. Después de darlo todo en una clase de zumba o de correr varios kilómetros te invadirá una sensación de bienestar que atenuará las molestias propias de esos días.

Menos hinchazón

Barriga hinchada, pesadez de piernas... El ejercicio físico contribuye a suavizar esa retención de líquidos. Dado su origen hormonal, no hay motivo para dejar de beber. Todo lo contrario, como en cualquier otro día, deberás beber para reponer lo perdido en forma de sudor.

Equilibrio anímico

Las endorfinas generan un estado de felicidad que contrarresta esa melancolía, irascibilidad o, simplemente, los cambios de humor habituales al final del ciclo y los primeros días de la regla. El ejercicio físico también mitiga el estrés, por lo que todo conduce a un deseable estado zen.