Dormir correctamente y hacerlo las horas necesarias (entre 7 y 8 horas) ayuda a mejorar nuestra salud y nos aporta mayor calidad de vida. Por eso comer los alimentos adecuados en las horas que toca puede ayudarnos a conciliar el sueño más rápido y, según dicen los expertos, incluso a mejorar su calidad. Así que seguramente ahora te estés planteando qué estás haciendo mal en todo este proceso. Y es que a factores que ya conoces como el estrés, el abuso de las tecnologías a deshora o incluso un colchón ya defectuoso, se suma una mala alimentación como candidata a arruinarnos el sueño. Continúa leyendo, tal vez aquí encuentres algunas pistas de qué no hacer para gozar del mejor descanso.

  1. Abusar de grasas en la alimentación: Sí, ingerir alimentos ricos en grasas no solo eleva las posibilidades de subir de peso, sino que además estimula la producción de ácido en el estómago, que puede derramarse en nuestro esófago, causando acidez estomacal. Cargadas de sal, debemos tratar de evitar ingerir alimentos ricos en grasas si deseamos preservar nuestra salud en general y la calidad de nuestro sueño en particular.
  2. Beber alcohol antes de acostarse: Un momento, ¿esto quiere decir que no puedo tomarme una copa de vino en durante la cena? No, no se trata de ser tan drásticos –aunque la moda de no beber ni una gota de alcohol ya es una realidad–. Lo que sucede con el alcohol en general es que se metaboliza rápidamente en nuestro sistema y es lo que hace que nos despertemos varias veces durante la noche. Un estudio encontró que un vaso de vodka mezclado con soda sin cafeína a la hora de acostarse redujo el tiempo de sueño nocturno en 19 minutos, y también disminuyó su calidad (obviamente por el alcohol, no por la cafeína). No pasa nada por disfrutar de una copa de vino en la cena, aunque lo ideal es dejar un tiempo prudencial antes de irse a dormir.
  3. Comer dulces: Más malas noticias. El chocolate contiene no solo bastantes calorías, sino también cafeína, especialmente el chocolate negro. Dos onzas de chocolate contienen aproximadamente 12 miligramos de cafeína, o la misma cantidad que tres tazas de café descafeinado. Si se trata de chocolate negro, la cosa se complica aún más, ya que contiene 20 miligramos de cafeína, aproximadamente media taza de un espresso. Es más, el chocolate también contiene teobromina, otro estimulante que puede aumentar la frecuencia cardíaca y el insomnio.
  4. No dejar tiempo para la hacer digestión: Esto es algo bastante frecuente en nuestro país y es debido a nuestros horarios extremos. Cada vez las cenas son más tardías y como estamos cansados, no respetamos el tiempo para hacer la digestión, lo que implica que nuestro organismo tiene que trabajar cuando debería estar relajado. Si la cena ha sido pesada, una mala calidad del sueño está prácticamente asegurada. ¿Cómo evitarlo? Por fin algo sencillo; o bien cenando con un margen de dos horas antes de acostarnos o bien tratar de ingerir alimentos que no sean pesados y que nos ayuden a conciliar el sueño: un vaso de leche templada, pavo o boniatos (que, al igual que los plátanos, contienen mucho potasio y ayuda a relajar los músculos) son excelentes opciones.