La Naturaleza es sabia y no sólo provoca una eclosión en el paisaje sino también en nuestro organismo, que debemos mantener a ralla. Como apuntan estudios de las universidades de Manchester y Edimburgo, la radiación solar, que se agudiza en esta época del año, comporta que la concentración de hormonas se eleve porque los genes EYA3 y TAC1 se activan. Algunos creeréis que habéis regresado temporalmente a la adolescencia y otros os sentiréis en cambio más decaídos, a causa de arrastrar todavía al astenia primaveral, característica del cambio de estación.

Más "activos"
Esta estación favorece a un aumento en la secreción de feromonas, oxitocina, dopamina y noradrenalina, relacionadas con la energía social y en casos concretos, sexual. En particular los hombres pueden incrementar sus niveles de vitamina D, lo que equivale a un mayor nivel de testosterona en sangre y por ende una libido más activa.

El color de las hormonas
La melatonina, encargada de regular los ciclos del sueño, también se ve alterada, lo que comporta efectos además en nuestro estado de ánimo, el apetito y la sexualidad. Incluso la fertilidad puede verse afectada: Szent-Gyorgi, ganador del premio Nobel por descubrir la vitamina C, comprobó que las enzimas y hormonas pueden sufrir cambios de color y por ello son sensibles a la luz también.

¿Desorientado? Aplícate estos consejos
Si a estas alturas todavía arrastras la astenia primaveral, anota estos consejos para sacudírtela de encima:

- Practica el mindfulness: Si te sientes melancólico o decaído, párate a pensar por qué. Si no encuentras un motivo, identificarás que se trata de algo físico.

- Respeta las horas de sueño: no somos gallinas. Más horas de luz pueden activarnos pero eso no equivale a trasnochar.

- Refuerza la ingesta de vitaminas: La C nos aporta energía y también es un refuerzo para el protector solar. Además, nos ayuda a adquirir un mejor tono de piel.

Sigue la experiencia con este artículo para evitar la astenia primaveral en cinco pasos.