Hacer deporte es muy bueno para la salud, para cuidar el cuerpo y la mente y por lo tanto, para ser más feliz. Existen deportes y ejercicios para todos los gustos: alguno de más intensidad y otros más suaves, pero uno de los que más puede asustar es la escalada. Aún así, cada vez, este deporte de riesgo, se va ganando más adeptos y por eso queremos hablarte sobre ella y animarte a que te atrevas a empezar.

Como ya hemos dicho, una de las prácticas deportivas que más ha crecido en los últimos años es la escalada. Y no solo en montaña. Cada vez son más los rocódromos urbanos donde iniciarse con todas las medidas de seguridad. Si este año será en el que derribes tus grandes miedos, ¿qué tal empezar por el vértigo?

1.Primera lección. Ante todo, seguridad

Apúntate con un monitor experimentado. Él se encargará de llevar todo el material técnico (cuerdas, arneses, los mosquetones….), de ayudarte a ponértelo y de darte las primeras nociones prácticas. “Paradójicamente no es un deporte que requiera mucha técnica para empezar. Más bien se trata de intuición y fuerza. Cualquiera puede practicarlo en un nivel sencillo”, explica Mario Nevado, técnico deportivo en Madrid Vertical. “Existen dos grandes modalidades: la escalada deportiva, en la que asciendes y desciendes, y el bloque, donde los desplazamientos son laterales, a poca distancia del suelo y salvando las irregularidades de la roca”. Se realiza sin cuerdas ni arnés. Pero no sufras: el suelo se cubre con colchonetas para evitar golpes.

2. Cuerpos escultóricos

Avanzar por una pared involucra a todos los músculos. “Participa todo el cuerpo, no solo los brazos o los dedos, sino las piernas, el tronco… Aumenta el sentido del equilibrio, la concentración y la fuerza. Por eso, quienes se enganchan procuran hacer dominadas (fl exiones en una barra levantando tu propio peso), yoga o slackline (cuerda floja)”, apunta Lluís Giner, director técnico de la Federación Española de Deportes de Montaña y Escalada (FEDME). El resultado son cuerpos fibrosos, pero no excesivamente marcados.

3. Superar miedos

De entrada, el vértigo. “Se inculca al alumno que siempre va a estar seguro, que no hay riesgo de caída aunque dé un mal paso”, recalca Javier Barba, coordinador de la Escuela de Escalada del Colegio Brains (Madrid). Pasados los primeros ascensos con el susto en el cuerpo, esa sensación de vacío desaparece. Como truco en tus primeras subidas, aunque solo sean 5-10 metros, no mires abajo.

4. Te soltarás

Desde la primera clase verás que es posible. Y te engancharás. Cada vez buscarás vías más complicadas, de esas que te obliguen a hacer malabares con las piernas y los brazos. Otra cosa que engancha: al llegar a la cima bajarás rapelando (dando pequeños saltitos voladores hacia el suelo). Hay quienes se sueltan tanto que se aficionan al psicobloc: ascender sin cuerdas por una pared sobre el mar de hasta 20 metros de altura. Cuando no pueden más, se dejan caer al vacío el agua. La Cala Varques, en Mallorca, es la meca de esta práctica.

5. ¿Qué necesitas?

“Para los bloques basta con unos pies de gato y un bote de magnesio. Para la modalidad deportiva se añaden un casco y un arnés. Las cuerdas y las cintas las pone normalmente el monitor o el compañero más experimentado”, señala Giner.