Tú y tu pareja os habéis decidido a dar el paso, queréis ser padres, es el momento idóneo, tenéis ganas e ilusión. Sin embargo, no contabais con un factor sorpresa, el de la dificultad de quedarte embarazada. Antes de que te invadan los nervios, la frustración y la preocupación, ten en cuenta que existen causas no clínicas y muchos factores, tanto internos como externos a la mujer, que pueden estar detrás del hecho de que no consigas quedarte embarazada. 

Lo primero es saber cuánto tiempo llevas intentándolo. En función de ese periodo, tu ginecólogo comenzará a investigar si existe algún problema y cuáles son las posibles causas de esa imposibilidad de embarazo. Si deseas ser madre no está de más llevar un control de cuánto tiempo lleváis tu pareja y tú manteniendo relaciones sexuales sin usar ningún tipo de método anticonceptivo. Si es más de un año, para poder descartar todas las posibilidades, la recomendación es que consultes directamente con tu especialista.  

Y es que, como hemos dicho, este es un problema que puede tener varias causas. El estilo de vida se convierte en uno de los factores que más influyen a la hora de concebir. Pero también existen otro tipo de problemas que pueden ser las causas de que el bebé que tanto deseas tarde en llegar. En cualquier caso, puedes probar a descubrir el estado de tu fertilidad respondiendo a este test. Pero recuerda que será tu especialista quien te ofrezca un diagnóstico más preciso y una valoración más exhaustiva.

Endometriosis. Consiste en la aparición y crecimiento de tejido endometrial fuera del útero. Esto quiere decir que el tejido endometrial –el que crece dentro de las paredes del útero– crece más allá de éste; normalmente se da en la cavidad abdominopélvica. Hay muchas mujeres que no presentan ningún síntoma, pero otras sí pueden notar dolores excesivos en sus menstruaciones, gran sangrado o dolor durante las relaciones sexuales. Existe la posibilidad de practicar una cirugía para eliminar este tejido y desobstruir las trompas de falopio. Con un adecuado tratamiento de fertilidad se puede lograr concebir habiendo tenido este problema.

Ovarios poliquísticos. Ocurre cuando los folículos pequeños de los ovarios no se desarrollan del todo hasta llegar a ser grandes y maduros. Este problema es frecuente en mujeres con un ciclo menstrual irregular. 

Óvulos de baja calidad. Cuanto mayores nos hacemos nuestros óvulos van perdiendo calidad y, además, producimos menor cantidad. A medida que la edad de una mujer está próxima a los 40 años, los embriones que genera nuestro cuerpo son más propensos a padecer alteraciones cromosómicas, lo que puede significar embarazos de riesgo, abortos o que el bebé no se desarrolle con normalidad. Uno de los aspectos que se deben tener en cuenta  cuando se desea ser madre a partir de los 40 años, es que hasta el 50% de los óvulos que produce una mujer tiene algún tipo de alteración cromosómica, la cual puede ser causante de Síndrome Down, Síndrome de Turner, Síndrome de Edwards, etc.

Lo mismo ocurre con la calidad del semen. Para saber de ante mano si existe algún problema con la calidad de los espermatozoides se realizan estudios y pruebas médicas específicas, como es el caso del espermiograma.

Alteración de la ovulación. A falta de estudios definitivos que lo corroboren, el estrés al que nos expone el ritmo de vida actual puede ser otra de las causas de la infertilidad. La alteración de la ovulación se puede controlar mediante la regulación de nuestro ciclo menstrual. Acudir al ginecólogo de forma periódica y llevar una vida saludable evitando actividades dañinas para nuestro organismo como el consumo de alcohol o el tabaco, son pasos sencillos y muy importantes.

Hay mujeres que a pesar de estar sanas sufren trastornos en su ciclo, llegando incluso a no menstruar. Este tipo de irregularidades puede influir en la producción de óvulos. Por supuesto este tipo de problemas se pueden solucionar con un seguimiento médico.

Obstrucción de las trompas de falopio. Una obstrucción en los canales que componen las trompas de falopio provoca que los espermatozoides no lleguen a los óvulos o que el óvulo fecundado no consiga llegar al útero. Las razones más frecuentes que pueden provocar esta situación son la enfermedad inflamatoria pélvica o enfermedades de transmisión sexual, como la clamidia.

Otras causas

​Además de los más comunes también existe otro tipo de trastornos que pueden dar lugar a  infertilidad en la mujer como son los miomas en el útero (tumores benignos), el cierre del cuello uterino a causa de un tampón de mucosa que no se deshace durante la ovulación, los trastornos hormonales (mal funcionamiento de la glándula tiroidea, la premenopausia, la tendencia a tener quistes en los ovarios...).

Para identificar cuál es el problema que os impide concebir lo mejor es acudir a un ginecólogo que os guíe en materia de fertilidad. Gracias a la investigación y a los descubrimientos actuales estos problemas pueden tener solución. La clave está en acudir a un equipo especialista como el del Grupo Hospitalario Quirónsalud, y tener acceso a las técnicas más eficaces y los tratamientos personalizados en reproducción asistida que mejor se adapten a vuestras necesidades y circunstancias.

 

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