Últimamente se ha puesto muy de moda el concepto de minimalismo y no me extraña, ser feliz con menos no solo es posible, sino que es adictivo. ¿Te acuerdas de cuando hablábamos de practicar el desapego deshaciéndonos de cosas materiales? Bueno, pues el estilo de vida minimalista, tal y como se está extendiendo, se entiende como una corriente en la que se busca tener solo lo imprescindible, vivir con lo menos posible y alejarse de preocupaciones.

Aunque esta corriente surgió como tendencia artística huyendo de las formas tradicionales, actualmente se ha definido como una especie de práctica moderna de ascetismo. El ascetismo se define como una renuncia firme e indefinida a los placeres terrenales en busca de la perfección espiritual y aunque podemos encontrarlo en muchas religiones, quizás es el budismo la más conocida por su renuncia a los bienes materiales.


Renunciación al sufrimiento

Sé que suena místico, pero en lo más profundo de su concepto el minimalismo supone una renuncia a sufrir por cuestiones materiales que, además, suelen ser en su mayoría innecesarias.

En el budismo se habla de liberarse del sufrimiento a través de la renuncia a los bienes materiales y, en general, al apego terrenal. Quizás nunca lo hayas pensado de este modo y te cueste identificar de qué manera no tener cosas te puede evitar el sufrimiento y, aunque podríamos hacer un profundísimo y espiritual razonamiento sobre ello, vamos a centrarnos únicamente en tres fuentes de sufrimiento primarias que nos ahorramos si renunciamos a lo material:
 

  • No tener cosas: de acuerdo, resulta contradictorio que tu sufrimiento por no tener algunas cosas vaya a cesar si renuncias a las cosas que sí tienes, pero es así como funciona. Cuando quitamos importancia a los bienes materiales y comenzamos a sembrar consciencia, lo que vamos a cosechar es buena energía, espiritualidad y un amor por la vida inigualable, de manera que la frustración por no poder comprarte un bolso o unas sandalias cesará, sencillamente, porque ni el bolso ni las sandalias tendrán importancia para ti. Además, practicando el minimalismo trabajarás las posibles envidias que experimentas aún de vez en cuando. Piensa que si atesorar bienes materiales deja de ser importante para ti, te dará igual que los demás tengan cosas que tú en algún momento quisiste.
     
  • Perder las cosas: no puedes perder aquello que no tienes, pero no sólo eso: no te puede doler perder algo a lo que le das la importancia justa. Este es el razonamiento que te nacerá de manera automática si comienzas a trabajar tu apego a las cosas materiales, de tal manera que cuando pierdas algo, no lo encuentres o te lo roben, partirás de la calma y no del dolor. Después de tu primera reacción podrás pensar en comprarte otra cosa igual, plantearte vivir sin ello o maldecir a quién quieras porque lo necesitas y no tienes dinero para otro, ¡pero siempre desde la consciencia! Ejerciendo tú el control sobre tus emociones y no al revés.
     
  • Que las cosas se rompan: es muy común imaginarse a una mujer llorando o quejándose de que se le ha roto una uña y bueno, dejando al margen el bendito estereotipo, aceptemos que a algunas personas nos cuesta Dios y ayuda mantener las uñas bonitas y que, si una se rompe, se pierde todo el trabajo del mes anterior. ¡Pues bien! Un monje budista te diría, córtate las uñas, que también son muy bonitas, y evita poner en riesgo tu bienestar emocional por algo tan banal. ¿Qué opinas? Piensa, por ejemplo, en la cantidad de cámaras, ordenadores, teléfonos y demás tecnología que tienes, si tuvieras solo lo necesario lo cuidarías más y lo tendrías porque lo usas, no por el simple hecho de tener. Así que, si se rompe, lo repondrías porque lo necesitas, no porque lo quieres tener guardado.
     

¡Cuestión de actitud!

Para nosotros es mucho más fácil identificar el minimalismo como característica de algo concreto que como actitud ante la vida, es decir, es más sencillo que una persona sepa reconocer una decoración minimalista, un cuadro o una tendencia de moda, que encontrar los rasgos o hábitos que debe poner en práctica para actuar de forma minimalista. Pero no te preocupes.

La decoración de tu casa puede ser minimalista y hasta tú puedes vestir minimalista, pero para que eso surja de manera natural, sin presiones o seguir modas ridículas, tú has de ser una persona de actitud minimalista y para ello primero deberás preguntarte si quieres serlo. Mi propuesta es que pongas en práctica algunas de las propuestas que vienen a continuación y decidas por ti misma si este estilo de vida es para ti.

Y, aunque te queda algo de trabajo por delante, la buena noticia es que el minimalismo es una forma de ser y de vivir que recoge hábitos de otras corrientes y filosofías, así que no te resultará difícil ponerte manos a la obra con ello, eso sí, ¡te advierto que puede resultar adictivo!
 

Estilo de vida minimalista

Cosas que debes saber

Antes de empezar permíteme apuntar dos cosas muy importantes:
 

  • Puedes llevar el estilo de vida minimalista hasta el punto que tú quieras. Si ves el documental de Netflix Minimalism comprobarás que la casa de uno de los chicos tiene en el salón una mesa con sillas y una lámpara. Mientras que otra familia tiene, además de eso, un mueble sencillo y algunos libros. Obviamente, yo no te voy a proponer que te deshagas de todas tus pertenencias y te quedes hasta sin muebles, pero es el ejemplo perfecto de cómo puedes limitarte a organizar y deshacerte de algunas cosas que no utilizas para ser más feliz o llevar esta actitud hasta el punto de quedarte en casa más sola que la una.
     
  • Las ideas que te propongo tienen un orden concreto que he pensado como la lógica evolución de practicar el minimalismo, sin embargo, tú puedes alterar ese orden o ¡incluso hacerlo todo a la vez! La idea es que empieces por replantearte tu relación con las cosas materiales y termines por no preocuparte en lo absoluto por ellas. ¡El cómo lo hagas o qué hagas primero es enteramente elección tuya!

 

Poner en práctica el minimalismo

A continuación te propongo alguna de las formas a través de las cuales yo misma pongo en práctica el minimalismo y tienen relación directa con mi trabajo personal sobre cuerpo, mente y espíritu.
 

1. Tómate un momento para ti y analiza qué relación tienes con tus cosas. Piensa qué guardas en las cajas o en los altos de los armarios, cuántas cosas tienes que no has usado en meses y cuánto espacio harías si te deshicieras de todo ello. Reconozco que no es fácil porque el apego tiene unas raíces profundas, pero puedes trabajarlo poco a poco y repetir estos tips tantas veces como estimes conveniente.
 

2. Dedica un día, o varios, a revolucionar tu casa y deshacerte de todas las cosas que no utilices o sean innecesarias. En este punto te vendrá especialmente bien releer el artículo Déjalo ir, así se practica el desapego para ser más feliz porque es tal cual. Se hace necesario revisar toda tu casa en busca de todos y cada uno de los objetos que no utilizas. Tíralos, dona o regálalos, véndelos, ¡haz lo que quieras con ellos! Pero que no se queden contigo.
 

3. Presta mucha atención a las cosas realmente inútiles: adornos, muestras de cremas, cosméticos que no utilizas, cosas que te hayan regalado y que no te gustaron. ¿De verdad quieres tener todos los jarrones y figuritas que tienes? ¿O las tienes por no tirarlas? ¡Haz espacio! No tengas miedo de dejar tu casa vacía, créeme, ¡es algo magnífico!
 

4. Adquiere el hábito de tener siempre todo limpio y ordenado. En la medida de lo posible claro, ya sabemos que el escritorio de una estudiante o el salón de una familia con niños pequeños son de todo menos lugares ordenados pero procura que todo esté lo más despejado posible. Para ello, piensa que ¡cuántas menos cosas tengas, mejor!
 

5. Piensa bien antes de comprar. Esto es algo que ocurre de forma natural cuando se empieza a perder el gusto por atesorar cosas, uno comienza a experimentar una especie de inapetencia por comprar y se piensa dos veces la compra antes de dejarse llevar por el impulso. La euforia que produce comprar algo es momentánea y totalmente vacía, en cuanto esa cosa pasa a ser tuya, pierde el atractivo de forma automática.
 

6. Plantéate simplificar tu despensa, tu nevera y, en general, tu alimentación. Esto de cuidarse ha pasado de ser un hábito saludable a ser una auténtica ruina económica. Tenemos diferentes tipos de semillas, de arroz, el cacao, la proteína, endulzantes, comida congelada, treinta tipos de salsas, ¡qué cansancio! Simplifica tu despensa, cómete todo lo que tengas –o, al menos, la mayor parte– antes de seguir comprando cosas y establece un orden en tu alimentación. Variar tu dieta es muy bueno, tanto mental como nutricionalmente hablando, pero tener demasiadas opciones puede ir en contra de la alimentación saludable, «como no sabía qué comer, comí patatas fritas», ¿te suena?
 

7. Sé minimalista también con tus pensamientos. Elige bien en qué inviertes tu tiempo, elige bien tus problemas, tus conversaciones y discusiones. Simplifica tu vida y hazlo a través de tu forma de vivir. Deshacerte de cosas materiales te facilitará la tarea de hacer espacio, silencio y recargar buenas energías, pero practica tu consciencia, ¡esto también es adictivo!

 

Guía minimalismo
 

Te invito a…

Investigar más acerca de cómo puedes introducir el estilo de vida minimalista en tu día a día, no obstante ten en cuenta que se asemeja mucho a la filosofía yóguica y la actitud basada en mindfulness. ¡Así que no encontrarás nada demasiado novedoso!

Poner especial atención al deshacerte de bienes materiales, sean del tipo que sean, ya que se trata de una tarea muy poderosa que adquiere sentido una vez que la hemos hecho. ¡Tengo que pedirte que confíes en mí! Yo no experimenté los beneficios espirituales de hacer este tipo de limpiezas hasta después de hacer varias y ahora el impulso de volver a revolucionar mi casa me nace de forma natural cada cierto tiempo.

Abandonar el deber ser, el tener o el aparentar. El crecimiento espiritual y el desarrollo personal van siempre de la mano de determinados hábitos que incluyen la pérdida de interés por aparentar cosas que no somos, tener que ser lo aceptado socialmente o tener cosas que tratan de cubrir un vacío que nunca será llenado con algo material. Nútrete mental y espiritualmente y deja atrás los continuos intentos de llenar tus vacíos con ropa y zapatos, no funciona.

Y, ver el documental Minimalism si tienes oportunidad –aquí tienes un pequeño avance–.