Aunque a menudo olvidamos dedicarles la atención que merecen, los estiramientos son básicos antes y después de realizar ejercicio, por ejemplo antes de salir a correr o de jugar un partido de fútbol con amigos. Antes del esfuerzo físico, los estiramientos permiten activar la musculatura y prepararla para el esfuerzo que va a realizar. Tras el ejercicio, los estiramientos nos ayudan a aliviar las tensiones musculares, a relajar las articulaciones y a evitar contracturas. Diez minutos de estiramientos antes y después de la actividad física son suficientes para disminuir los riesgos de sobrecargas musculares o lesiones.

Los estiramientos nos ayudan a aumentar la flexibilidad, una cualidad que si no trabajamos vamos perdiendo con los años, y a tomar mayor conciencia de nuestra postura corporal. Por ello, además de acompañar la práctica de todo tipo de ejercicio, pueden ser una actividad física en si misma que nos ayude a preservar la flexibilidad de nuestros músculos y articulaciones y a tomar conciencia de nuestro cuerpo aprendiendo a evitar las malas posturas. Así cada vez son más habituales los cursos de estiramientos o 'stretching' postural dirigidas a trabajar la flexibilidad y la conciencia corporal.

Sencillos de realizar, los ejercicios de estiramiento pueden hacerse también de forma regular en casa. Para que el estiramiento sea efectivo se trata de mantener cada postura al menos durante 20 o 30 segundos. El uso adecuado de la respiración nos ayudará a poder mantener más tiempo el estiramiento y hacer trabajar más la musculatura. Prácticas como el yoga o el Pilates basan también gran parte de sus rutinas en los estiramientos y ayudan a mejorar la flexibilidad, a relajar y a tonificar la musculatura.