Esta es la teoría: si no te puedes ocupar de un problema de poco sirve preocuparte y menos pre-ocuparte, es decir, agobiarte con antelación a los acontecimientos; y si sí te puedes ocupar del problema, y solucionarlo, hazlo y punto. Vale, esta teoría es sencilla pero no es fácil llevarla a cabo. Por eso os damos las claves para poder vivir con tranquilidad, sin angustia y, si consigues ponerte a ello, puedes llegar a vivir sin preocuparte en exceso, olvidando el agobio y la ansiedad y comenzando a vivir con tranquilidad y respeto hacia ti misma.

  1. Carpetazo al pasado: es importante que trates de aceptar lo que ya ha pasado y también lo que pudo pasar y nunca sucedió y, sobre todo, tienes que comprometerte contigo mismo a no cometer los mismos errores.

  2. Mejórate desde este momento: comienza a realizarte, intenta ser cada día una mejor versión de ti misma pero centrada en el presente. Ya hemos dicho que hay que dejar de mirar al pasado pero tampoco es bueno centrarse en el futuro demasiado, disfruta de hoy. 

  3. Revisa cómo te hablas y tus pensamientos. Lo que piensas y cómo te dices las cosas marca tu estado de ánimo y tu autoestima, quizá mucho más de lo que te piensas. Expulsa las críticas y no te castigues, se exigente contigo misma pero no te pidas imposibles y, sobre todo, nunca te insultes: no eres tonta, no eres incapaz, no eres torpe. No seas tu peor enemiga.
  4. Cuídate y cuida a los que quieres. Las cosas que amas son las que más cuidas, o eso tendría que ser. Por esta razón centra tu foco y atención en amar, cuidar y disfrutar día a día
de las personas que te rodean y a las que de verdad quieres y aportan a tu vida.

  5. No, no apliques el “piensa mal y acertarás”. Cuando tus pensamientos son siempre anticipando lo negativo solo conseguimos agobios y estrés, lo que se transforma en dolencias físicas, por eso intenta cortar este tipo de pensamientos, cuanto antes, y busca tiempo para ti: haz deporte, por ejemplo, ayuda a cortar pensamientos y sentirse mejor
  6. No enfrentarse a los problemas es sinónimo de sufrir. Vivir con tranquilidad y sosiego no significa no tener momentos complicados y de preocupación, de hecho evitar los problemas es contraproducente. Ocuparse de las cosas desagradables permite cerrarlas antes y, por tanto, volver a la tranquilidad con mayor velocidad.
  7. Toma las riendas. La única persona que vive tu vida eres tú, la única persona que va a estar contigo toda tu vida eres de nuevo tú, así que toma tus decisiones y ponte a ello.
  8. Sal de la zona de confort. En la zona de confort se vive bien pero ahí dentro no sucede la magia, solo está lo que ya conoces y eso satura y llega a resultar insatisfactorio, así que adelante: adéntrate a vivir nuevas aventuras.
  9. Disfruta más. Date tiempo para vivir tranquila, eso significa disfrutar del silencio, disfrutar del tiempo a solas, disfrutar de los amigos, de la pareja o de la soltería. En resumen: disfruta más y ríe con ello.
  10. Empieza a meditar. No, meditar no es una moda nueva. Lleva realizándose desde que la sociedad se conoce. Meditar puede ser desde cocinar, correr o rezar, si eres una persona con fe. Meditar es poner el cerebro a descansar, es permitir desestresar nuestra cabeza porque, si hacemos yoga para el estrés del cuerpo ¿no tendríamos que hacer lo mismo con uno de los órganos complejos más importantes de nuestro cuerpo?