Vitaminas, jalea real o ginseng. Muchas personas recurren a complementos vitamínicos para prevenir el decaimiento que traen consigo los cambios de estación, sin saber que los médicos ponen en entredicho tanto la existencia de eso que llamamos astenia primaveral como los estimulantes que se toman para paliarla. Cierto, el cuerpo experimenta síntomas como la fatiga generalizada, la somnolencia diurna, la desmotivación, la falta de apetito o la irritabilidad con el campo de estación, pero es sencillamente porque necesita tiempo para adaptarse a la nueva temperatura.


Si quieres ayudarlo, sigue nuestros consejos:
 

1. Prioriza el descanso
Dormir entre seis y ocho horas al día debe ser una exigencia diaria, pero si se acerca un cambio de estación esta medida cobra aún más importancia. No es sólo una cuestión de descanso, sino también de equilibrar el organismo y ayudarlo a adaptarse a los nuevos horarios de luz.

2. Alimentos ligeros
Los platos contundentes del invierno, con la cuchara como herramienta principal en la mesa, dejan paso a menús más ligeros. Apetecen comidas suaves y frescas que facilitan la digestión. Procura llevar siempre encima algún snack o pieza de fruta por si aprieta el hambre o te sientes decaído.

3. Cinco comidas al día
Comer poco y a menudo ayuda a reducir la sensación de cansancio que provoca el descenso de los niveles de glucosa durante le digestión. La fruta y el yogur son especialmente importantes en esta época, aportan ese plus de energía que nos falta.

4. Evitar alimentos calóricos
Las digestiones pesadas sólo contribuirán a acentuar esa somnolencia de la que tanto cuesta desprenderse en los primeros días del cambio de estación.

5. Deporte
El ejercicio físico te ayudará a equilibrar y adaptar tu cuerpo al nuevo horario. Estarás más activo durante el día y llegarás cansado a la noche, además aprovecharás las horas de sol y podrás nutrirte de sus beneficios.