Al dolor muscular crónico, al insomnio y a la sensación constante de fatiga, se les suma la incomprensión. La fibromialgia es una enfermedad eminentemente femenina y sigue siendo cuestionada, ya que a los que la padecen se les tilda de quejicas, a pesar de que el dolor que sienten es real.

A pesar de que casi un millón de personas padece fibromialgia en España, mujeres la gran mayoría, es una de las enfermedades más controvertidas y desconocidas. Un síndrome que se caracteriza por el dolor en amplias zonas del cuerpo y que se acompaña de fatiga, insomnio y, a menudo, de depresión y ansiedad. Con un diagnóstico precoz y un buen control, la calidad de vida no debería mermar.

UN DOLOR EN DISCORDIA

El doctor Javier Rivera, reumatólogo y portavoz
de la Sociedad Española de Reumatología cree que los afectados son estigmatizados como “quejicas crónicos”. Precisamente este, el hecho de poner en cuestión si se trata de una enfermedad física real o tan solo una exageración subjetiva consecuencia de un malestar anímico, es el mito que más daño hace
a las personas que la sufren. “Decir que no existe es muy dañino”, añade. “Es una realidad para todos aquellos que la sufren y para todos los sanitarios que la atendemos a diario en nuestras consultas. También es frecuente –comenta– escuchar a algunas personas decir que no creen en la fibromialgia, como si la medicina actual fuera todavía un asunto de creencias y no de evidencias científicas”.

EL COMPONENTE PSÍQUICO

Por mucho que lo intentemos, el dolor es imposible de medir. A idéntico estímulo doloroso cada uno de nosotros tendremos una vivencia distinta de ese dolor. Pero esa vivencia es real. Gracias a las neurociencias se sabe que la actividad cerebral de las personas con dolor crónico es idéntica a la del dolor agudo. Es decir, sienten un dolor muy intenso sin estímulo aparente. Como si el interruptor del dolor se hubiese quedado encendido. Con la resonancia magnética funcional del cerebro se puede ver cómo el cerebro reacciona al dolor. “En los pacientes enfermos vemos que el estímulo necesario para provocar ese dolor es mucho menor que en una persona sin la enfermedad. Gracias a estas técnicas hemos demostrado que el dolor no significa lo mismo para cada persona y en los pacientes con fibromialgia existe una alteración de las vías del dolor”, explica el Dr. Javier Rivera. ¿Y el componente psíquico del que tanto se habla? ¿Cómo les afecta en este caso? “De la misma manera que en cualquier otra enfermedad”, responde el doctor Rivera. No debemos olvidar –añade– que “somos un conjunto de órganos regulados por el cerebro. La psicología de cada uno de nosotros nos permite controlar con más o menos éxito determinados funcionamientos de nuestros órganos”.

¿Qué es la fibromialgia?

La fibromialgia es una enfermedad que se caracteriza por un dolor generalizado y crónico que merma la calidad de vida. Hace 25 años, en 1992 fue reconocida como enfermedad por la Organización Mundial de la Salud. No obstante, sigue siendo una enfermedad muy controvertida. Para muchos facultativos no es más que una vivencia determinada del dolor.

¿A quién afecta la fibromialgia?

En España la padece el 2,4% de la población adulta. En total unas 800.000 personas y la gran mayoría, mujeres. Por cada hombre, hay entre 6 y 8 mujeres que la sufren. “Diversas guías médicas apuntan a la doble jornada femenina para explicar esta diferencia”, apunta Carmen Mate, psicóloga del Hospital de Galdakao.

¿Qué causas provocan la fibromialgia?

En realidad no se sabe que hace que una persona pueda padecerla. Se sospecha que ciertos factores genéticos combinados con variables psicológicas podrían influir en la gravedad de los síntomas y en la manera de afrontar este síndrome. Algo que también determina la respuesta al tratamiento y la recuperación.

¿Cuáles son los síntomas de la fibromialgia?

La fibromialgia es un síndrome, es decir, se caracteriza por un conjunto de síntomas interrelacionados. El más frecuente es el dolor extenso en el cuello, la parte superior de los hombros, las lumbares y de aquí pasa a piernas y brazos. Dormir mal, estar desconcentrada y sufrir ansiedad son otros síntomas que la caracterizan.

¿Cómo se trata la fibromialgia?

Ningún medicamento la cura por completo. El objetivo del tratamiento es controlar los síntomas y reducir su intensidad. Cuando el dolor no es muy intenso, el ejercicio físico suele ser suficiente. Si el dolor es moderado, se ofrece medicación analgésica. “Al ser una enfermedad con muchos síntomas, no se puede abordar solo con fármacos”, apunta el Dr. Javier Rivera, portavoz de la Sociedad Española de Reumatología.