“Estoy horrible”, “No seré capaz”, “¡Qué tonta soy!”... Nos decimos este tipo de frase a nosotras mismas y lo hacemos más a menudo de lo que pensamos, no nos damos cuenta pero, sí o sí, afectan a nuestra autoestima. Ya sea en momentos de miedo, de ansiedad o de autoestima baja, tendemos a creer que somos culpables de una situación que probablemente seamos capaces de superar, ¡y con creces! Las limitaciones nunca, nunca, deberíamos ponérnoslas nosotras mismas. Y sí, lamentablemente lo hacemos a diario. Empieza a remediarlo teniendo en cuenta que, de ahora en adelante, ¡estas 8 frases deberían estar vetadas!

¡Estoy horrible!

Tendencia: vernos feas porque nos hemos levantado con ojeras, tenemos acné o no encontramos la forma de llevar una prenda... y lo hacemos para el resto del día.

Realidad: ya te lo hemos dicho, ¡la imagen que proyectas es la que los demás verán! Por lo tanto, si tú misma no te ves con ese modelito o porque esa mañana te has levantado con el pelo indomable, recuerda algo que -de ahora en adelante- debería ser tu mantra de cada día: lo que tú misma ves no suele ser algo en lo que los demás se fijan. Eres perfecta tal y como eres.

¡No me aguanto ni yo! ¡Soy insufrible!

Tendencia: tienes un mal día y te crees insoportable.

Realidad: es posible que tengas un día de mal humor y está bien tener algo de humildad con una misma, ¡pero ojo! No caigas en el error de culparte a ti misma porque un mal día lo puede tener cualquiera y seguro que no es para tanto. Recuerda siempre: si tú no te quieres los demás tampoco lo harán. La imagen que transmites es la que quedará grabada en la memoria de los otros, así que, no dejes que el mal humor te pueda, quiérete a ti misma y los demás también lo harán.

¡Yo ya ni lo intento!

Tendencia: o, “Yo no sirvo para esto”, “Soy inútil”, “Soy incapaz”...

Realidad: ¡Stop! Tú puedes con todo. Y recuerda: querer es poder y no hay verdad más grande que esa.

No me gustan mis piernas (o mis brazos, o mis manos...)

Tendencia: obsesionarnos solo con nuestros puntos débiles y olvidar los fuertes.

Realidad: en lugar de eso, ¿por qué no dices lo que te gusta de ti misma? Todas tenemos nuestras partes del cuerpo menos preferidas y otras que nos gusta lucir más. ¡Acuérdate siempre de tus puntos fuertes porque esos son los importantes!

Los días previos a la menstruación estoy... ¡insoportable!

Tendencia: justificar tu sensibilidad con la alteración de las hormonas.

Realidad: ¡Frena! Las mujeres tenemos cambios hormonales que nos revuelven, eso es una realidad, pero no, no te convierten en una gruñona histérica e irracional. ¡Error! Es cierto que estamos más sensibles pero no deberíamos pensar que somos insoportables. Entrar en el círculo vicioso de la inestabilidad emocional hará que todo sea un drama, además, si durante esos momentos intensos te recuerdas a ti misma que es normal, lo llevarás mucho mejor. La mensturación dura unos días y, aunque muchas la odiemos, tenerla implica salud y regularidad.

¡Así no voy a llegar a ningún lado!

Tendencia: el bajonazo de turno cuando algo no nos sale a la primera.


Realidad: puede que no te salga ni a la segunda, ni a la tercera ni a la cuarta. Lo que no debes olvidar es que el mérito está en intentarlo, en la constancia y el esfuerzo. El resultado final es diferente para cada una y puede ser más o menos satisfatorio, lo importante es haberlo intentado y no ponerse, jamás, barreras ¡recuérdalo!

”A mí no mo quedaría bien”

Tendencia: creer que a nuestro cuerpo no le quedan bien ciertas prendas de ropa.

Realidad: es cierto que cada cuerpo es distinto y ser realista está bien, pero nunca te subestimes por una prenda de ropa ¡y menos todavía en comparación a otra persona! En lugar de creer en lo que no te favorecería tanto, piensa en lo que sí te queda bien, ¡ajá!

¡Pero qué tonta soy!

Tendencia: decirte a ti misma exactamente la frase que hemos mencionado.

Realidad: probablemente sea una de las frases qué más nos hieren sin darnos cuenta, y sí, todo el mundo puede tener la autoestima baja en determinados momentos, pero resuelve la situación razonando, sin culpabilidad y siendo resolutiva. Una actitud positiva siempre es mejor.