La depresión afecta al 5% de los españoles. Y cerca del 10% pasará por ella en algún momento de su vida. Y aun parece que nos faltan herramientas para enfrentarnos a alguien con depresión. Aparentemente es solo alguien con tristeza, abatimiento. Parece que le faltan ganas de luchar. O que solo piensa en sí mismo. Hay un poco de todo esto, pero este hundimiento emocional va más allá: es una enfermedad y no debe ni trivializarse ni culpabilizar al enfermo.

«Es como el cáncer: nadie tiene la culpa de desarrollarlo. Y, sin embargo, la sociedad lo estigmatiza. Y, no, no tristeza o apatía. Lo que sientes cuando estás deprimido es un dolor terrible que afecta al 100% de tu ser», relata Matt Haig, autor de Razones para seguir viviendo. Este libro autobiográfico cuenta sus años negros sumido en la depresión y cómo salió de ella. Y es posiblemente, una de las mejores guías para que familiares y amigos comprendan qué sucede en la cabeza de alguien con depresión. Para apoyarle, quererle y evitar frases que más que ayudar, hunden más.

 

1. «Venga, anímate»

No es que tenga falta de ganas. Desde la Fundación ANAED describen la depresión como un huracán de fuerza 5 con síntomas afectivos (culpabilidad, tristeza, ansiedad…), motivacionales (pérdida de motivación, dependencia…), cognitivos (indecisión,  catastrofismo, falta de memoria…), conductuales (pasividad, evitación…) y fisiológicos (alteraciones de sueño, del apetito, sexuales…). Haig lo describe como «estar perdido en un túnel sin luz e incapaz de encontrar ninguna de las salidas». En esas condiciones de apagón generalizado la expresión ‘anímate’ indica no haber entendido nada de la enfermedad.


2. «Sal a la calle» o «haz deporte»

La actividad física genera endorfinas que son antidepresivos naturales. Algo similar sucede con la luz solar. Sin embargo estamos ante pacientes con tendencia a la evitación, pánico al fracaso y agotamiento vital. No es que no quieran levantarse de la cama. Es que no pueden.


3. «Arréglate, te sentirás mejor»

La depresión dinamita la autoestima. En esa situación peinarte o estrenar una blusa no tienen valor.


4. «Si no me dices que te pasa, no puedo ayudarte»

El paciente no está dormido. Es consciente de que algo pasa. Pero no puede hacer nada por evitarlo ni tiene las respuestas a por qué está así de mal. Forzarle solo empeora la situación. «La familia sufre porque ve el dolor de quien tienen al lado y no pueden ayudarlo. Cuando estás así agradeces que tu pareja, los amigos o tus padres estén a tu lado. Basta un ‘no sé qué pasa en tu cabeza, pero aquí me tienes para lo que necesites’. Sin forzar», comentaba Haig hace un año en una entrevista en Madrid para Objetivo Bienestar. «Contar cómo te sientes siempre alivia. Pero cuesta, porque piensas que no te van a entender, que solo te pasa a ti. O que te van a tomar por loco. Aunque asumas que algo no va bien en tu cabeza te da pánico la enfermedad mental».


5. «Dos bofetadas a tiempo y se te quitan todos los males»

Rotundamente, no. «El tratamiento actual de la depresión se aborda con medicamentos antidepresivos prácticamente sin efectos secundarios y con psicoterapia de apoyo o de reestructuración de la personalidad», explica el psiquiatra Alfonso Santiso Ferreiro, miembro de Top Doctors.


6. «De verdad, ¿lloras porque se te ha quemado una tostada?»

O porque se ha acabado el champú. Cualquier trivialidad puede desembocar en llanto. Piensa que es una persona emocionalmente quebrada, con tendencia a la autocrítica destructiva y a tener una visión catastrofista de la cotidianidad. La tostada no es más que la punta del iceberg, no la causa de la depresión.


7. «Hay gente con más problemas que tú y luchan a diario»

Tener dos brazos, dos piernas y una carcasa sana no significa que esa persona no esté devastada en su interior. Llamarle pusilánime no hace sino agravar su caída. De paso, destruyes la posibilidad de que confíe en ti.


8. «Te estás enganchando a los antidepresivos»

No estamos en los años 80 y la generación Prozac. Los fármacos han evolucionado, no causan la adicción de antaño, pero siguen siendo necesarios para regular el mecanismo interno de la serotonina, la hormona necesaria para el equilibrio emocional.


9. «Pues no parece que estés tan mal»

No juzgues a la persona por su imagen en las redes sociales. Hay una tendencia a crear un personaje idílico para Instagram o Facebook que nada tiene que ver con la realidad. Es el caso tristemente conocido de la modelo e instagramer española Celia Fuentes, que acabó ahorcándose poco después de subir unas fotos en las que se la veía aparentemente perfecta. «Buscamos la aprobación social, los likes o una felicidad virtual. No siempre esa imagen es real», advierte Haig.


10. «Mira a fulanita. Sé fuerte como ella»

Error. Grandes personajes de la historia han pasado por la depresión, desde Winston Churchill a la princesa Diana, Mozart, Halle Berry o Isaac Newton.