Hay alimentos como las frutas y las verduras que tienen efectos protectores y blanqueadores de los dientes. Comer en crudo manzanas, zanahorias o pepinos tiene resultados similares a un efectivo cepillado natural debido a su alto contenido en fibra, mientras el brócoli y las espinacas protegen el esmalte de los efectos dañinos del café, los refrescos de cola y del tabaco en nuestra dentadura.

Además, existen muchos remedios naturales para lograr unos dientes blancos. Entre ellos destacan los elaborados con distintas frutas que contienen ácido salicílico, un blanqueador natural. Frotar los dientes con una fresa partida por la mitad o con una pasta hecha con sus trozos triturados blanquea los dientes y protege las encías. Otro método que resulta eficaz es fregar los dientes con la parte interna de la cascara del plátano o de la naranja durante varios minutos al día.

Existen otros métodos como aplicar bicarbonato en la pasta de dientes y enjuagarse dos o tres veces por semana o bien utilizar la levadura de la cerveza mezclada con dos cucharadas de sal hasta que se haya convertido en una pasta. Ambos remedios harán desaparecer el amarillo de los dientes para que brillen.

Pero el más tradicional, que además se puede hacer en cualquier lado y a cualquier hora, es el de frotar los dientes con hojas de salvia. Éstas, muy utilizadas para elaborar dentífricos, se encuentran en plena naturaleza y también se pueden comprar. Otro vía es realizar una infusión con esta planta y hacer gárgaras con ella después de cada comida.