Ya está aquí, ya ha llegado el momento de hacer tu lista de buenos propósitos para el 2017. Así que empieza a comerte la cabeza para buscar y rebuscar ideas de aquí y de allí, lo que sea hasta seleccionar un mínimo de 10 ­­–una cifra menor supondrá un suspenso en materia de propósitos– actividades y acciones que van a conformar tu nuevo tú a partir del mismísimo 1 de enero.

¿Te suena? Es así. Cada enero gimnasios, escuelas de idiomas e incluso tu frutero ­–encantado de venderte algo más que el limón para el gin-tonic– se frotan las manos con eso de que toca cumplir los buenos propósitos. Pero ojo a la trampa, porque si se supone que esa interminable lista de buenas intenciones debe motivarnos para comernos el nuevo año con patatas ­­–o boniato para las más healthy de la pista–, para la mayoría es un arma de autotortura que acaba en el fondo de nuestro cajón más hondo pasadas tres semanas.

Y es que no cumplir los propósitos de año nuevo ha pasado a ser un rasgo característico más del ser humano –como lo de acabar una boda con la corbata en la cabeza–. Ya lo recogió en su momento un estudio de la Universidad de Scranton, según el cual solo un 10% de la población mundial lo consigue.

Si no formas parte de esta distinguida élite a la que ningún reto se le resiste te estarás preguntando por qué fracasas si tienes 365 días por delante.  Muy sencillo, no has estado siguiendo la estrategia adecuada. Gracias a estos 6 consejos, por primera vez, sí terminarás el año con una lista de metas cumplidas.

1. Decidir si quieres tener una lista de Propósitos de Año Nuevo

Parece una obviedad pero piénsalo, ¿necesitas ahora una lista para el 2017 o te estás dejando llevar por el tsunami? Es cierto que marcarse unos objetivos y delimitar un plazo para cumplirlos te facilitará alcanzar tus metas pero quizá Año Nuevo no es tu momento. Tómate un tiempo y elige empezar cuando te veas capaz de hacerlo. Prueba en primavera –no está prohibido, lo juramos– con eso de que la sangre altera quizá estés más motivada.

2. Realistas, concretos y a tu gusto

Tener ambición y querer ser una versión mejorada de nosotros mismos es genial pero si tu lista de propósitos del año nuevo viene cargada de imposibles desde ya te digo que estás cavando tu propia tumba. Una regla básica es que te marques plazos asumibles y, sobre todo, retos que te gusten. Es decir nada de “voy a adelgazar 10 kilos en dos meses” o de “voy a alcanzar la cima del Everest” si eso de las alturas no va contigo. Recapacita y encuentra tus pasiones, eso que te gusta tantísimo y quieres hacer en realidad. Piensa de lo que eres capaz y de lo que no y marca unos límites para ver qué cosas son factibles. Una vez lo decidas verás que te es mucho más sencillo no abandonar a la primera de cambio.

3. Sé original en tu elección

No se trata de ser una trendsetter en esto de las listas de nuevos propósitos sino de escoger objetivos no tan típicos pero que seguro son más sencillos de cumplir y, a la larga, te harán más feliz. Cuando hablamos de nuevos propósitos para el próximo año solemos pensar en cosas tipo hacer ejercicio, viajar más, ahorrar para comprar una casa, terminar el dichoso curso de inglés, visitar más a nuestros padres... Pero, dónde quedan cosas tan básicas como practicar más la gratitud, entrenar para eliminar los pensamientos negativos o incluso esforzarnos por ser más cariñosos con nuestra pareja regalándole frases que a todos nos gusta escuchar alguna vez.

4. A cada propósito una actitud

Para tu cuerpo, tu rutina e incluso tu mente, no es lo mismo que te propongas incluir 3 piezas de fruta en tu dieta diaria que empezar a hacer deporte cada día. Es un hecho: en poco tiempo podrás tachar algunos de esos propósitos de tu lista, en cambio algunas metas son más grandes y requerirán más esfuerzo y tiempo. Eso no las convierte en imposibles, simplemente te exigen una actitud más paciente y más dedicación. Léelo desde un prisma positivo: los buenos hábitos que hayas adquirido ya son un triunfo y ¡te quedan menos cosas en esa lista!

5. Olvídate de la palabra “propósitos”

Decir esto en el punto número 5 y tras haber escrito “propósitos” una y otra vez puede sonar incongruente pero es que a muchos la palabra les produce urticaria. Plantéatelo como que no hay propósitos que cumplir sino buenos hábitos que adquirir. No te apuntas a un idioma por que sí, hay un razonamiento fuerte detrás al que tu le has querido dar valor, así que tenlo muy presente. Esa será tu arma más poderosa –al nivel del martillo del Dios Thor– para conseguir lo que te hayas propuesto, sobre todo, en días que te flaqueen las ganas y te invada la pereza.

6. No te rindas a la primera de cambio

Parece que con el tiempo hemos asumido que los nuevos propósitos son sinónimo de fracaso, pero nada más lejos. Aquí lo importante no es participar. Debes ser respetuosa con tus sueños y, si después de lo que hemos hablado, ese propósito sigue en tu lista es que es importante para ti conseguirlo. Así que conciénciate, cárgate de disciplina y de paciencia, y a por ellos. Si fallas siempre hay tiempo de volver a intentarlo. Recuerda, hacen falta nada menos que 21 días de media para que esa promesa que has hecho se convierta en hábito.