Sabemos que los comienzos nunca fueron fáciles, y más cuando se trata de volver hacer deporte. Muchas veces nos falta motivación, ganas, energía... Por eso, antes de empezar, es importante una buena planificación y definir bien nuestros retos. Y, sobretodo, tener en cuenta que los logros no llegarán de un día para otro, sino que deberemos ser constantes para conseguirlos. Arrancar es difícil, pero si quieres acabarás logrando todos tus propósitos. Además, el verano está a la vuelta de la esquina... ¿A qué esperas para ponerte tu ropa deportiva y empezar a entrenar?

Y si hace tiempo que no haces deporte, sea por el motivo que sea, eso no debería ser un problema. No tengas miedo a volver a empezar, la condición física y el rendimiento pueden volverse a adquirir. Con fuerza de voluntad, lograrás cambiar tus hábitos y sentirte tan bien como antes. ¿Quieres saber cómo recuperar tus hábitos deportivos después de una larga temporada sin entrenar? 

Marcarse un objetivo

Cuando se trata de volver hacer deporte, es necesario ser realista. Al principio no estaremos en forma, nos costará y será más duro. Sin embargo, poco a poco, iremos mejorando y aumentando el rendimiento. Pero para obtener resultados, necesitaremos marcar objetivos reales, los cuales deberían ser: 

Alcanzables: para evitar cualquier frustración que nos desmotive y haga que abandonemos antes de hora.

Especificos: el objetivo puede ser el que tú quieras, pero elijas lo que elijas, debe ser lo más concreto posible.

Tangibles: tiene que estar planteado dentro de un marco de tiempo. Por ejemplo: de hoy hasta el inicio del verano.

Medibles: estipular un objetivo numérico. Por ejemplo: correr un quilómetro, aumentar el número de sentadillas realizadas, etc.

Empezar suave

Si hay algo que se ha de tener claro es que "más no es mejor". Es importante empezar poco a poco, cogiendo ritmo semana tras semana. Si estás acostumbrado al pleno sedentarismo, te recomendamos que realices un primer mes de adaptación al ejercicio. Empezaremos entrenando 3 días por semana, con una duración que oscilará entre 30-40 minutos al día. La intensidad del ejercicio dependerá de las sensaciones que tengamos a la hora de practicarlo. Os recomendamos que empecéis con una intensidad media o baja.

Conforme vayan pasando las semanas, incrementaremos el tiempo dedicado por sesión y, posteriormente, aumentaremos un día de entrenamiento semanal. La intensidad del ejercicio también se incrementará, siempre basándonos en nuestras sensaciones en el momento de su práctica. El objetivo principal de esta primera etapa es habituar al cuerpo a la práctica deportiva, tanto física como mentalmente. Aprender a escucharlo y evaluar las necesidades de éste.

Disponer de una buena orientación profesional

Es importante que dispongas de un "guía espiritual" a lo largo de este camino. Cuando enfrontamos un reto solas, es más difícil mantener la constancia porque nos cansamos antes. Por eso, si hay alguien a nuestro lado que nos apoye y nos motive, será más fácil no decaer. Esta persona te ayudará con las siguientes claves:

Motivación: todos empezamos en el gimnasio con mucha motivación, pero con el paso de las semanas la motivación decae y empiezan las excusas. ¡Tu guía no permitirá que esto suceda! Será tu fuente de inspiración. Tu modelo a seguir en los momentos difíciles.  

Innovación: cada cierto tiempo, tenemos que cambiar algo en nuestra rutina de entrenamiento. Hacer siempre lo mismo puede provocar que te canses o no mejores y acabes dejando de lado el deporte que has elegido. Te recomendamos que dispongas de una persona de referencia que te ayude a adaptar y aplicar estos cambios a tu entreno.

Optimización: encontrar aquellos ejercicios que más te ayuden a lograr tu objetivo no es tarea fácil. Y saberlos realizar de forma adecuada tampoco lo es. Gracias a tu referente sabrás aquellos ejercicios que te van mejor y aprenderás a hacerlos correctamente. En definitiva, ahorrarás tiempo.

Tener paciencia

Pensar que los resultados van a llegar a corto plazo es un tremendo error. Si piensas en resultados a medio o largo plazo en lugar de "milagros" en pocas semanas no tendrás que enfrentarte a la frustración de no conseguir tus objetivos.

¿Dé que servirá matarse a entrenar los cinco primeros días si luego abandonas porque no soportas las temidas agujetas? No intentes recuperar en tiempo récord la forma física perdida después de tanto tiempo sin entrenar. Las prisas son malas consejeras y pueden acarrear graves consecuencias: frustración, desmotivación, lesiones y, en el peor de los casos, abandono de la práctica deportiva. Nuestra recomendación es que seas paciente. ¡Si entrenas, los resultados llegarán tarde o temprano!

Ser constante

Sabemos que ser constante es complicado. Pero también sabemos que es el único camino para lograr la creación de los hábitos. Cuando practicamos deporte, uno de los aspectos que determinarán la consecución de nuestros objetivos es la constancia. Empezar a entrenar es un paso importante, pero más importante es no abandonar a la primera de cambio. Te recomendamos que conviertas tu entrenamiento en una prioridad y busques la forma de pasártelo bien entrenando. No permitas que las excusas, el cansancio y la pereza se apoderen de ti. ¡Ponte los cascos con tu mejor música y empieza a moverte!