La irritabilidad te vence, tu productividad va a la baja y pierdes a menudo la atención: estas son algunas de las consecuencias de pasar la noche en blanco. Lo indica la Sociedad Española del Sueño (SES), entidad que informa de que el insomnio ocasional afecta a aproximadamente un 30% de la población española, y alerta de que la falta de sueño guarda una relación directa con enfermedades crónicas como los trastornos cardiovasculares o neurodegenerativos.

En lo que compete al descanso, querer no siempre es poder: factores como el estrés, la edad avanzada o la toma de ciertos medicamentos pueden boicotear un buen sueño. No obstante, dormir (bien) es también cuestión de hábitos, y hay algunos contraindicados para garantizar el tiempo de reposo. Descubre los que son susceptibles de arruinar tu descanso.

Dormir siestas largas

La siesta es esa costumbre tan querida que satisface la modorra de después de comer, y aunque se considera beneficiosa, lo mejor es que su duración no exceda la media hora. Es una de las recomendaciones de diversos estudios, como el del Hospital Universitario de La Ribera (Alzira, Valencia), realizado en 2014 y que concluyó que la siesta mejora el estado de concentración por la tarde, pero que alargarla más de 30 minutos puede perturbar el descanso durante la noche.

Estar pendiente del reloj

Escuchas el tic-tac del reloj, o simplemente te envuelve el silencio nocturno, y poco a poco empiezas a frustrarte por ser incapaz de conciliar el sueño. Consultas la hora constantemente y eso aún te inquieta más: las horas de descanso se van consumiendo. ¿Tú también has vivido esta escena? Si tu caso es el de ir dando tumbos antes de dormir, entre otros trucos para dormir bien, evita mirar el reloj, prueba a salir de la cama y practicar una actividad que te apacigüe.

No descansar de la luz

El ritmo circadiano –encargado de regular el estado de sueño y vigilia– se guía por los periodos de luz y oscuridad. Así, por la mañana te benefician los rayos de sol, cuya luz influye en diversas funciones del cerebro y contribuye a ganar energía; mientras que por la tarde-noche tu cuerpo se prepara para el descanso, auspiciado por un ambiente oscuro. En esta línea, el uso de móviles, tabletas o televisores antes de dormir es perjudicial, ya que estos aparatos emiten luz azul que te puede desvelar.

Trabajas a deshora

La rutina puede resultar aburrida, pero es buena compañera en términos de salud. En relación al descanso, si no tienes un horario fijo o tus horas de trabajo cambian de forma periódica, tu reloj biológico puede confundirse y torpedear tu sueño. Lo indica la Sleep National Foundation de EE. UU., una entidad que recomienda mantener un ambiente oscuro y silencioso en el dormitorio, y practicar ejercicios de relajación para conciliar el sueño con facilidad.

Duermes a pierna suelta el fin de semana

“Irse a dormir cada día a la misma hora” es el mantra que repiten los expertos en la materia para garantizar un buen descanso. Cuando comparas el tiempo que duermes los días que trabajas con los que libras y hay una diferencia de más de dos horas, es probable que tu cuerpo te esté pidiendo más descanso. Por este motivo, la recomendación es que, en la medida que puedas, ajustes tus horarios de lunes a domingo e intentes levantarte e irte a dormir siempre a la misma hora.