Todas sabemos que las tardes son imposibles. Las jornadas laborales se alargan hasta el infinito mientras que vemos cómo nuestra vida social se nos escapa de las manos. Y además, van pasando los días y cada vez tenemos menos energía.

¿Es grave, doctor? Hombre, grave no, pero sin duda siempre se pueden poner en marcha una serie de acciones que nos ayuden a no llegar al viernes con la lengua fuera y esperando un milagro reconstituyente. Y hacerlo, claro, sin tener que renunciar a tener una vida normal.

Y es que lograr el ansiado equilibrio entre nuestra faceta profesional, familiar, social y personal y no morir en el intento, se ha convertido hoy en día en una auténtica quimera. Por eso hoy queremos proponerte algunos hábitos saludables que realizar durante la tarde, y otros a evitar, para arrancar el día siguiente con energía.

 

1. Si haces deporte, que sea al menos 2 horas antes de acostarte: la práctica deportiva es buena y necesaria, esto es innegable. Te ayuda a liberar estrés y además genera endorfinas, por lo que la sensación de bienestar tras la práctica es mayor.

El problema es que muchas veces la falta de tiempo nos obliga a hacer deporte muy tarde, cenar algo rápido y acostarnos, algo nada beneficioso ni para nuestro organismo ni para nuestro descanso. Deben pasar al menos 2 horas desde que finalizamos la práctica hasta que nos acostamos para evitar que nuestro cuerpo esté “demasiado activo” y podamos descansar plácidamente.

 

2. Cena ligero: es una obviedad, pero es uno de los grandes errores que todos en algún momento cometemos, antes de acostarnos. Recuerda que una nevera vacía es el peor enemigo de una alimentación saludable, porque al no tener opciones sanas y, para más inri, estar cansados y hambrientos, nos lanzaremos hacia lo más sencillo que es, en muchas ocasiones, pedir una pizza.

 

3. Aprende a desconectar en mitad de tu jornada: tal y como hablábamos el otro día cuando le dedicamos un artículo completo al llamado Fika, es muy aconsejable realizar un parón de tarde en la oficina (o en el trabajo que estés desarrollando), para cambiar el chip, charlar con tus compañeros, tomarte un café o simplemente airearte. Este pequeño soplo de “aire fresco” te ayudará a desconectar y a relativizar tu carga de trabajo, lo que resultará liberador.

 

4. Practica mindfulness: al igual que acudes al gimnasio o sales de correr tras la jornada laboral, es bueno que también ejercites tu mente, la trabajes y le des una tregua. Concentración, atención o conciencia plena son conceptos que te ayudarán a relajar tu mente y a prepararla para afrontar todo lo que esté por llegar. La meditación no está ligada a ninguna religión ni debería corresponderse con ninguna moda, es un hábito saludable que tu cuerpo y tu mente te agradecerán día a día.