Hacer ejercicio siempre es uno de los propósitos de año nuevo que nos hacemos, junto con comer más saludable, estudiar más y otros muchos tópicos. Seguro que al tomar las uvas (si no lo has hecho ya) te harás el firme propósito de no quedarte tirada en el sillóny empezar a hacer deporte. Por salud, para bajar esos kilos de más o para demostrarte que puedes con lo que te echen. ¿Tienes ya un reto deportivo en mente? ¿Te apetece probar algo nuevo o este año sí que irás al gimnasio que pagas y apenas disfrutas? Enhorabuena, ¡a por ello! Ve paso a paso y que nada te detenga, por nuestra parte te dejamos los pasos a seguir para que no te desmotives y hagas del gimnasio parte de tu rutina.

Apuntarse a un centro para hacer deporte es el propósito más recurrente para estrenar el año nuevo. Se estima que las nuevas matrículas aumentan entre un 15 y un 40% en cuanto pasan los Reyes Magos, dependiendo de la ciudad y el barrio. Lo normal es cogerlo con muchas ganas para languidecer pocas semanas después. ¿Dónde está el secreto de quienes aguantan todo el año?

Punto de encuentro

No te lo plantees como una obligación. Los gimnasios son las nuevas discotecas. O los nuevos  clubs sociales. Atrás quedaron los tiempos de música machacona a todo volumen (eso se reserva a las clases colectivas), los espejos empañados y ventilación deficiente. Incluso los low cost cuentan apuestan por una recepción agradable, con sofás, cafetería o máquina de vending y hasta sala de estética o tienda de alimentación para fitness. Allí se va a desconectar, a pasarlo bien, a hacer amigos. Es la fiesta del siglo XXI.

Las ventajas de los gimnasios son muchas: por ejemplo son un oasis al margen de los vaivenes de la meteorología (no es excusa para no ir). Da igual que fuera esté helando, haya una ola de calor o los niveles de gramíneas anden por las nubes: nada te impedirá seguir tu entrenamiento en las mejores condiciones. Salas de musculación con pantallas gigantes o realidad virtual para distraerte mientras le das a la elíptica, amplia oferta de clases colectivas y la reserva online de plaza en cada clase que te permite llegar con el tiempo justo sabiendo que nadie te va a quitar tu bici para spinning.

Ya estás decidida en apuntarte al gym ahora necesitas saber cuál elegir, o cuál te ofrece el mejor servicio para tus necesidades En los low cost pagas por el uso de las instalaciones y el acceso a clases colectivas, pero no hay monitores de sala. Nadie va a corregirte si usas mal un aparato (desde 20€/mes). Todo lo contrario de los de lujo: toallas, parqué, taquillas de diseño, monitores como modelos… Pero las cuotas van de los 150€ en adelante. Una manera de disciplinarte a ir es apuntarte cerca del trabajo o de casa. Si vas a ir en coche mira que tenga aparcamiento (a ser posible, gratuito). Los servicios opcionales como piscina, sauna o pista de pádel son golosones.

A lo mejor tienes ese miedo inicial de no conocer a nadie o de hacerlo peor que el resto de gente. No te preocupes porque no te sentirás como “la nueva” aunque lo seas. Se desvelan por sorprender. “Las coreografías se cambian constantemente para trabajar más grupos musculares, para que el cuerpo no se acomode y para que el cliente no se aburra”, explica Óscar Peiró, formador de Les Mills (multinacional experta en crear nuevas disciplinas de gimnasio como el Body Pump o The Trip) e instructor de ReebokONE. Esta constante renovación tiene otra ventaja: cada poco tiempo todos tienen que memorizar nuevos movimientos. No serás la única algo perdida entre saltos y patadas.

¿Qué más necesitas para no aburrirte yendo al gimnasio?