Las glándulas principales que conforman el sistema endocrino humano se encuentran en diferentes partes del cuerpo, como el hipotálamo, la hipófisis y la glándula pineal en el cerebro.  También en el cuello tenemos las glándulas tiroidea y paratiroideas y, encima de cada riñón, las dos glándulas suprarrenales, también el páncreas forma parte del sistema endocrino pero ¿qué pasa con las hormonas propiamente femeninas? ¿Dónde se producen la progesterona, los estrógenos y los andrógenos? Las mujeres también producen hormonas en los ovarios, mientras que en los hombres esto sucede en los testículos. Asimismo, y a pesar de no formar parte del sistema endocrino, el cerebro, el corazón, los pulmones, los riñones, el hígado, el timo, la piel y la placenta también participan en la producción y liberación de hormonas. Entremos más en materia con las hormonas femeninas.

Los estrógenos, la hormona del bienestar femenino

¿Qué son los estrógenos?

Más allá de la reproducción, los estrógenos tienen muchas otras funciones, por lo que son claves en la salud y el bienestar de la mujer. Así, “ayudan a mantener una buena densidad ósea, protegen el sistema cardiovascular, estimular la lubricación y el deseo sexual, y favorecen la memoria y el equilibrio de la piel o la temperatura hormonal, entre otras”, explica la doctora Beatriz Álvaro, ginecóloga especialista en Endocrinología Ginecológica y Reproducción de Dexeus Mujer.

Alteraciones hormonales

En algunas mujeres, los ovarios dejan de funcionar antes de lo previsto. “Es lo que se conoce como fallo ovárico precoz y significa que la capacidad de los ovarios se agota, tanto para reproducirse como para producir hormonas”,
aclara la ginecóloga. Como consecuencia, hay una falta de estrógenos que afecta a las diferentes funciones del organismo en las que estas hormonas están implicadas. Estos niveles bajos de estrógenos también pueden aparecer cuando fallan las hormonas que se producen en el hipotálamo y la hipófisis, así como por “causas funcionales como el estrés emocional, la delgadez extrema, los trastornos alimentarios o una actividad física muy intensa”, apunta la doctora Álvaro.

Señales de alerta

“La falta de regla, los sofocos y la sequedad vaginal son los principales síntomas que pueden hacernos sospechar” sobre una alteración de los estrógenos, indica la ginecóloga.

Recuperar el equilibrio

Cuando hay una falta de estrógenos, el tratamiento se basa en “sustituir las hormonas que los ovarios deberían producir para evitar las consecuencias a corto y largo plazo sobre la salud y el bienestar de la mujer. Actualmente se utilizan estrógenos exactamente iguales a los que producimos nosotras y en la dosis mínima necesaria”, afirma la doctora Álvaro.

Si las alteraciones hormonales se deben a causas como un muy bajo peso o el estrés emocional, los cambios en el estilo de vida pueden contribuir a regular la producción de estrógenos.

La progesterona, vital después de ovular

¿Qué es la progesterona?

La progesterona es una hormona clave en el ciclo menstrual, así como en el embarazo. En este sentido, la progesterona se eleva después de la ovulación y se encarga de preparar el revestimiento del útero para que el óvulo fertilizado pueda implantarse y mantenerse en las condiciones más favorables.

Alteraciones hormonales

A pesar de que no es una condición frecuente, cuando el cuerpo de la mujer no produce la suficiente cantidad de progesterona tras la ovulación pueden “aparecer sangrados vaginales los días previos a la menstruación”, revela la doctora Beatriz Álvaro. También unos niveles de progesterona bajos “podrían interferir a la hora de conseguir el embarazo y contribuir a una mayor posibilidad de aborto, pero sin ser su causa directa”, recalca la ginecóloga. Es decir, esta insuficiencia de progesterona no tiene porque impedir, de por sí, la gestación.

Señales de alerta

De este modo, los síntomas son, principalmente, “tener un sangrado vaginal durante bastantes días en la segunda parte del ciclo menstrual y que se hayan sufrido abortos bastantes precoces”, advierte la doctora.

Recuperar el equilibrio

“Si hay pérdidas de sangre vaginales antes de la regla, primero deberán descartarse otras causas que también podrían estar provocándolas. Una vez las analíticas confirman unos niveles bajos de progesterona, puede prescribirse una pauta de progesterona en la segunda mitad del ciclo”, explica la ginecóloga. En caso de buscar el embarazo, es fundamental que los tratamientos con progesterona se inicien en el momento adecuado, ya que hacerlo demasiado pronto podría ser contraproducente. En este sentido, habrá que controlar adecuadamente la ovulación para saber cuándo empezar.

Los andrógenos, cuando el exceso es un problema

¿Qué son los andrógenos?

Todas las mujeres producen hormonas femeninas, los estrógenos y la progesterona, y masculinas, los andrógenos. Sin embargo, cuando hay un aumento en la secreción de estas últimas, pueden aparecer trastornos que conviene tratar.

Alteraciones hormonales

La sobreproducción de
 andrógenos en la mujer puede deberse a diferentes
 causas. Así pues, “puede tener un origen familiar, pero también puede estar causada por el síndrome del ovario poliquístico o disfunciones de las glándulas suprarrenales”, revela la doctora Álvaro. Respecto al síndrome de ovario poliquístico, estas alteraciones hormonales pueden interferir en el desarrollo y la liberación de los óvulos. Se trata de una afección muy heterogénea que puede ser leve o bien más severa e ir acompañada de complicaciones asociadas como la infertilidad, la obesidad o la diabetes tipo 2.

Señales de alerta

Unos niveles altos de andrógenos pueden dar lugar a “trastornos del ciclo menstrual, falta de regla, aparición de vello en zonas poco habituales en la mujer, acné, piel grasa o ganancia de peso en poco tiempo”, indica la doctora Álvaro.

Recuperar el equilibrio

El tratamiento dependerá de la causa que esté provocando la sobreproducción de andrógenos. Para poder restituir el equilibrio hormonal pueden ser necesarios medicamentos y cambios en el estilo de vida. En este sentido, los anticonceptivos orales pueden contribuir a que los periodos menstruales sean más regulares y a reducir el crecimiento anormal de vello y el acné. Por su parte, en el síndrome de ovario poliquístico, “una dieta equilibrada y una actividad física moderada son importantes para una mejor secreción hormonal de los ovarios. Perder peso también puede ayudar a regular el ciclo menstrual”, señala la ginecóloga.