Despierta tu verdadera pasión: es lo que te transmite el ikigai, palabra japonesa que engloba la mezcla entre lo que te gusta hacer, tus habilidades y el sentido de tu existencia. Para encontrarlo, sigue los pasos que proponen Héctor García y Francesc Miralles, autores de El método Ikigai (Aguilar). Porque de Japón podemos aprender muchísimas cosas, más allá de su espectacular comida, además que el ikigai no solo una filosofía, sino una manera de enfocar la vida.

1. No existe lo imposible

Seguro que has logrado cosas que creías no lograrías: ¿lo ves ahora? Se trata de limpiarnos de frenos y prejuicios sobre nosotros. Lo imposible es una etiqueta mental. “Puede ser un objetivo semanal hacer una cosa de la que nos veamos totalmente incapaces”, dicen Francesc Miralles y Hector García en su libro. Cada vez que te veas incapaz de hacer algo, te resultará muy efectivo escribir tu lista con todas las cosas que creías que no realizarías y conseguiste hacer. Este ejercicio desmontará tus muros mentales.

2. Sigue practicando

El secreto del éxito es repetir aquello que haces para mejorar “La paciencia sin acción nos lleva a una vida pasiva, pero la paciencia con perseverancia nos lleva a cumplir nuestros objetivos”, dicen los autores sobre el espíritu japonés. Si tienes un ikigai que te embarga, puedes llegar a la maestría. “Somos lo que hacemos repetidamente”, decía Aristóteles. Planifica tus 10.000 horas. Con esta cantidad de práctica –perseverante– llegaremos a ser maestros en algo. Si quieres ser especialista, con 1.000 horas lo lograrás.

3. Mírate al espejo

No al tuyo, sino al de los demás, y encuentra un mentor que te ayude. Pregunta a personas con criterio y que te aprecian. “No hay camino más cerca hacia el propio progreso que prestar oídos al feedback negativo”, dicen. Detrás de cada genio siempre hubo un maestro que les guió. La técnica del piano satori. Miralles la imparte. El reto es que cualquiera pueda tocar una breve pieza de piano a dos manos desde la primera sesión. “Al ver que lo logran, se ven capaces de mucho más”, asegura.

4. Inspírate e imita

Emula a quien admiras para disparar tu creatividad . “Todo tiene un principio y nuestra capacidad para mejorar lo que ya existe es ilimitada”, dicen los autores de El método Ikigai. Toma un modelo para imitarlo y supéralo. En Japón, copiar no tiene la connotación negativa de Occidente. Si se mejora, el reflejo puede ser más bello aún. Toma ejemplos y empieza ya a hacerlo. Haz lo que echas en falta; usa tus manos; sé constante (porque tras el subidón creativo debes continuar) y pon el foco.

ikigai creatividad

5. ¿Estás en tu 20%?

Ser productiva y gestionar tu tiempo es vital para tus objetivos. No es solo una cuestión de esfuerzo. También de sacar provecho a tu tiempo y de concentrarse en lo que realmente te aporta. Según el economista italiano Vilfredo Pareto, el 80% del éxito es resultado de solo el 20% del esfuerzo realizado. Detecta lo que te aporta más. Una vez detectado aquello que nos aporta más, hay que eliminar o mejorar aquello que te aporta menos. El 20% de tus preocupaciones son importantes y el 80%, superfluas.

6. Estudia las iniciativas

Todos tomamos decisiones cruciales que nos cambian. Vivir en otra ciudad, cambiar de profesión, dejar o iniciar una relación... Estas decisiones son cruciales porque nos cambian la vida para siempre. Para saber lo implicados que estamos en nuestro futuro debemos analizar cómo hemos llegado donde estamos. Radiografía de las más importantes. Analiza tus grandes decisiones del pasado y cómo te han influenciado. Enumera las que deseas y proyecta en qué te beneficiarán.

7. Piensa en ‘lateral’

A veces no llegamos a todas las soluciones por la vía lógica. Todos nos encontramos con problemas que parecen muy difíciles de solucionar y, tras darle muchas vueltas, los resolvemos de manera muy sencilla. Es tan obvia que parece imposible de acertar. El pensamiento lateral ayuda a encontrar esa solución. Practica con acertijos absurdos como “¿cómo salvarías a un unicornio?” o “ ¿a qué suena una palmada con una mano?” Potencia tu creatividad.

8. Como un mono sabio

Dejar de lado la negatividad te da más confianza y ser más efectiva. En Nikko, al norte de Tokio, hay uno de los iconos más curiosos de Japón: los tres monos sabios. Esta escultura en la que se ven tres monos –tapándose la boca, los oídos y los ojos–, puede tener origen en este proverbio: “No veas lo malvado, no escuches lo malvado y no digas con maldad”. ¿Cómo quieres vivir? Depura tus filtros y evita el ruido. Ni escuches ni transmitas la negatividad y pon la vista en lo que es útil.

9. Da con lo vital

Nuestros miedos son un obstáculo, pero el ikigai seguirá siendo posible. “No solo nuestras inseguridades, sino también la misma sociedad pone trabas a los valientes y escarmienta a los que piensan de forma distinta”, cuentan los autores. Lo que no te guste, primero. “El creador de la psicomagia, Alejandro Jodorowski, decía que si no sabes lo que te gusta empieza tomando nota de lo que no te gusta y, por eliminación, llegarás a lo que te gusta”, dicen, para añadir: “Encuentra el denominador común de lo que te desagrada”.

10. Será difícil, ¿y?

Asumir las dificultades no significa rendirse ni que sea todo imposible La búsqueda de tu ikigai tendrá sus desafíos y recompensas. “Aunque nadie ha vivido tu vida antes, hay señales delante de otros muchos que emprendieron el camino antes que tú, y que pueden guiarte”, cuenta Ken Robinson, sobre la búsqueda de tu elemento. Lo sabrás. “Al final solo tú sabrás si has llegado o si tienes que seguir hacia el próximo horizonte. Sea como sea, nunca debes dudar que esta búsqueda vale la pena”, añade.

11. Por la atención plena

Centrarse en el presente augura un futuro sin remordimientos. Esto no supone que no debas pensar en el futuro. “El maestro Osho aseguraba que la mejor gimnasia para el presente es rendirse en un estado mental sin metas, abandonando toda esperanza de resultados”, dicen los autores de Ikigai. Trabaja el mindfulness. Piensa en cinco sensaciones que puedas percibir, aquí y ahora, a través de tus cinco sentidos. Mejorarás captando qué pasa a tu alrededor.

ikigai mindfulness

12. Escribe un diario vital

Narra tus emociones y utiliza papel y tinta. Te limpiará de cargas Decía Susan Sontag: “En mi diario no solo me expreso de forma más abierta a cómo hablaría con cualquier otra persona; me creo a mí misma. Es un vehículo para mi identidad personal. Me representa a mí, como persona libre emocional y espiritualmente (...) Me ofrece una alternativa”. García y Miralles nos recomiendan el siguiente ejercicio: Hazlo en cinco minutos. Sin pensar demasiado, cada mañana apunta tres cosas por las que debes estar agradecida, tres cosas que harán de ese día algo especial y otras tres afirmaciones “hoy voy a ...”. Por la noche apunta tres cosas geniales que han pasado y otras tres sobre cómo podrías haber hecho que el día fuese mejor. Sé escueta al escribirlo, tu subconsciente aprenderá de ello mientras duermes.

13. Si te has de anticipar, que sea en positivo

Con esta técnica visualizarás tus metas y te será más fácil lograrlas. Cuando visualizamos algo en el futuro, estimulamos nuestro cerebro para conseguirlo. “El aumento de la actividad cerebral durante este proceso se puede comprobar mediante una tomografía o resonancia magnética”, explica Betina Lemke en Encuentra tu ikigai (Urano). Sentimientos y sensaciones están condicionados por la película que se nos pasa por la mente en ese momento. Piensa en ello. Con la técnica de la anticipación positiva se intensifica el poder de imaginar. Busca un lugar tranquilo, sin nadie, respira a conciencia y que tu mente imagine cómo conseguir tus metas. Tómate un poco de tiempo y tranquilidad para enlazar los pensamientos. Generarás ideas creativas para pasar a la acción.

14. Ábrete a la serendipia

Lo inesperado es un acicate para salir de tu zona de confort y crecer. Si siempre haces lo mismo en todo momento y si no te abres a nuevas experiencias, no recibirás la divertida semilla de lo inesperado. Hay que moverse y estar activas para generar situaciones nuevas. Dinamismo al poder. Lanza señales a tu entorno, anuncia que existes y cuál es tu opinión; muévete por el mundo; añade aletoriedad, sal del patrón establecido. Muchas veces no tener plan es el mejor plan.

15. Nombra tu proyecto

Que nuestros proyectos vitales tengan nombre y sea por escrito. Lenguaje y realidad van de la mano. Cuando algo tiene nombre comienza a existir. Hacer listas escritas ayuda. Tendemos a cumplir el 70% de lo que escribimos, por lo que la palabra escrita es un poderoso instrumento. Elige un nombre sugestivo. Te ayudará a trabajar en él. A medida que avance, cámbialo sin problemas. “Lo importante es tener algo con lo que identificarte y ordenar tus ideas, creando una historia”, dicen.

16. Tu mapa de amistades

Dime con quién andas y te diré dónde estás: analiza tus relaciones. Son malos compañeros aquellos que se quejan constantemente y critican a los demás (si lo hacen con los otros, también lo hacen con una misma), roban nuestro tiempo pidiendo favores y atención y nos fallan cuando los necesitamos. Haz una buena elección. Mira con quién pasas más tiempo: ¿Con los negativos o con las que te aportan buena energía? Aleja a los tóxicos porque tu ikigai se resentirá.

17. Reconoce tus puntos fuertes y remárcalos

Aspira a nuevos valores que mejorarán tu actitud ante la vida. Tus fortalezas y valores cuentan porque son la base de tus pensamientos y actitudes... Tenerlos claros te ayudará a encaminarte hacia tu ikigai. También será relevante hacer un análisis de tus debilidades para que, una vez asumidas, puedas poner de tu parte para convertirlas en verdaderas fortalezas. Analízate. Haz una lista de cuáles son tus puntos fuertes y remárcalos. Haz otra lista de cuáles serían otros que querrías tener y piensa en cómo. Cada día haz algo para que así sea y termines por integrarlos en ti.

18. Cultiva la curiosidad y mantén la atención

No perder nunca las ganas de aprender o de conocer es clave. Querer mejorar, pensar en si lo que haces es lo que realmente quieres y desear crecer aprendiendo algo nuevo son aspectos imprescindibles. Hay que tener alicientes y no perder el interés, pero también tener valor para replantearse las cosas. Cuestiónatelo, aprende a distinguir cuando una ocupación está en consonancia con tu ikigai, ya que a veces no es tan evidente. Hazte preguntas como: ¿Vibras con ello?, ¿tu vida es más gratificante ahora? o ¿contagias tu entusiasmo alrededor?