Tener hijos es considerada por muchos la mejor experiencia de la vida –incluso para las madres que se declaran poco convencionales–. Aunque para todo el mundo no es posible o resulta muy dificultoso llegar a vivirla. 

El 15% de las parejas de los países desarrollados tiene problemas de infertilidad, los cuales dependen en la misma medida de factores femeninos como masculinos, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). En el caso de la mujer, estas son algunas de las variables que pueden suponer un problema para la fertilidad. 
 

1. La edad no es solo un número. Al menos en términos de fertilidad. Aunque el ser humano ha evolucionado hasta aumentar cada vez más su longevidad, aún es imposible garantizar parar el descenso de la reserva ovárica de una mujer a partir de los 35 años. Y por lo tanto, la posibilidad de lograr el embarazo y llevarlo a término sin problemas decae desde esa edad hacia adelante.

 

2. Estrés oxidativo en jóvenes. El exceso de radicales libres y la deficiencia de antioxidantes en el organismo causa envejecimiento celular, algo que está relacionado con la baja reserva ovárica en mujeres jóvenes, de menos de 35 años. Son las conclusiones de un estudio publicado en la revista Reproductive BioMedicine Online en 2016, que llevó a cabo la Clínica Tambre con la participación de la Universidad Complutense de Madrid.

 

3. Un perjuicio más de la contaminación en la ciudad. Influye en el desarrollo de enfermedades cardiorrespiratorias, pero además podría afectar también a la fertilidad tanto masculina como femenina. Según una investigación del Hospital del Mar de Barcelona y de su centro de investigación (IMIM), en mujeres fértiles, la contaminación incrementa el riesgo de aborto y rebaja la tasa de fertilidad. También se ha visto que la polución provoca más abortos y reduce la cifra de nacimientos en mujeres embarazadas mediante técnicas de reproducción asistida.  
 

4. Enfermedades de transmisión sexual: además de poner en jaque a tu salud… también afectan a la fertilidad. En concreto, enfermedades como la clamidia y el gonococo pueden dañar las trompas de falopio.
 

5. Síndrome del ovario poliquístico (SOP). Aparte de quistes en el ovario, esta dolencia acarrea problemas como las reglas irregulares, el vello facial o la ausencia de ovulación. Este último síntoma provoca problemas de fertilidad en las afectadas por SOP, que suelen tratar esta patología mediante fármacos anticonceptivos con previo consejo del ginecólogo y el endocrinólogo. Las dietas bajas en índice glucémico, que restringen al máximo el consumo de azúcar e hidratos de carbono, son las más indicadas en estos casos.
 

6. Endometriosis. Este crecimiento benigno, pero descontrolado del tejido endometrial repercute en la fertilidad. Según datos de Salud de la Mujer Dexeus, por lo general se estima que entre el 30 y el 40 % de las mujeres que padecen endometriosis tienen problemas para conseguir un embarazo espontáneo.
 

7. Miomas o tumores benignos. Son los más frecuentes en la especie humana y se desarrollan en el cuerpo del útero. Suelen ser asintomáticos, pero los que están situados en la parte más interna de la matriz son los que dan síntomas de todo tipo y los que más pueden afectar a la fertilidad.
 

8. Malformaciones congénitas. El útero bicorne –con la parte superior en forma de corazón– o septado –queda dividido por una pared muscular– son trastornos minoritarios que suelen ser asintomáticos. En algunos casos se asocian a una disminución de la fertilidad y un mayor riesgo de abortos.