El running o, como simplemente diríamos, correr, te puede parecer difícil, o pensar que eso no va contigo. Tal vez te impactan las imágenes de las múltiples Sansilvestres que se celebran el último día del año por toda España. Puede que ver a Raúl Gómez, alias Maraton Man, recorriendo el mundo de carrera en carrera te haya hecho ver que parece imposible pero no lo es ¡para nada!

1. Cómo empezar a correr

No es lo mismo pegar tres zancadas por el parque que correr asiduamente. Antes incluso de arrancar, conviene hacerse un estudio de la pisada. Desde Fisioserv, una empresa de fisioterapeutas colegiados con servicio a domicilio, señalan que este trámite “nos ahorrará lesiones. Se analiza la forma de apoyar el pie. Una mala pisada repercute en otras articulaciones, como la rodilla, la cadera o la región lumbar. Si procede, se diseña una plantilla para equilibrar esos fallos” (unos 120€). Ahora, sí, elige una carrera, márcate un objetivo realista y a por ello.

2. Cambios en tu cuerpo

Correr es una de las actividades aeróbicas que más calorías consume. “Si te disciplinas a entrenar, pronto notarás beneficios a nivel de reducción de grasa corporal, mejoras cardiovasculares…”, apunta Rubén Gadea, entrenador personal y director de Sanus Vitae. “Pero no se debe dejar de lado la fuerza, en especial en el core y las piernas. Un abdomen duro facilita una zancada más elegante y eficiente. Unas extremidades fuertes nos darán velocidad”.

3. Te costará lidiar con algunas cosas

El frío, la lluvia y los charcos. O lo mismo te sientes libre como una niña en el parque. “Es acostumbrarse. No pasa nada por mojarse durante una hora de entrenamiento si al llegar a casa nos cambiamos inmediatamente. En cuanto al frío, hay ropa específica para correr con bajas temperaturas sin congelarnos”. En verano, todo lo contrario: tendrás que madrugar o correr al caer el sol para esquivar el calor. Otro obstáculo son las cuestas. “Son duras, pero ayudan a ganar resistencia”.

Sal a correr a distintas horas, con distintas sensaciones atmosféricas y diversos trazados. Te hará sentir viva.

4. Todo irá bien

Date 2-3 semanas para acostumbrarte. Será duro, pero no te rindas. Incluso al cruzar tu primera meta a todo gas puede que te sientas morir. “Al acabar mi primera 10K creí que iba a vomitar”, señala Cristina Mitre, fundadora del movimiento Mujeres que Corren. Ahora lleva varios maratones en las piernas y nadie creería que empezó a correr para quitarse algunos kilos de más. “A medida que entrenamos, el cuerpo se afina. Paralelamente irán mejorando nuestros resultados”, apunta Gadea. Ese día será tu primer subidón como corredora y entenderás por qué esto engancha. Cuando te cuelgues la primera medalla al cuello (en muchas carreras se las dan a todos los finishers), sabrás que no hay vuelta atrás.

5. Mucho por poco

La oferta en textil y zapatillas es inabarcable. No pierdas la cabeza: salvo que te plantees pulverizar un récord mundial, con unos básicos asequibles basta. Hay marcas como Nike que renuevan colecciones constantemente. En sus outlets encontrarás precios muy asequibles, en especial, los últimos jueves de mes. Otras tiendas suelen tener un espacio de últimas unidades rebajadas. Truco

El descanso también entrena

Aunque empieces con voluntad de acero es importante darte un receso al menos un día a la semana. O dos. Alterna rutinas para no sobrecargar las articulaciones. Por ejemplo, si un día haces crossfit, al otro sal con la bici o ve a nadar. ¿Sabes lo que es el “descanso activo”? Es un término con el que los entrenadores sugieren no quedarse en el sillón, pero tampoco entorpecer la recuperación del músculo. La clave es realizar alguna actividad que implique a otras articulaciones. Si siempre corres, coge la bici, baila o nada. Aun así, déjate un día a la semana para no hacer nada. El cerebro también necesita descansar.