El ranking mundial de los países más felices del mundo lo deja claro: es posible medir la felicidad. Y así lo refleja la más reciente encuesta de World Happiness, que sitúa a Islandia en el pódium de honor de los países más felices del mundo. Motivos, desde luego, no le faltan.

Es un destino ‘foodie’:  “vivimos en una isla un tanto alejados del mundo, así que integramos las bondades de la naturaleza en nuestro día a día”, me cuenta Gunnar Hörður, responsable de marketing de Visit Reykjanes. Y vaya si lo hacen, pienso yo, y más si hablamos de la alimentación, porque el ingrediente más importante en la cocina islandesa es precisamente su ubicación.

Islandia está bendecida por abundancia de agua dulce, naturaleza pura y zonas de pesca fértiles, mientras que la energía geotérmica hace posible ofrecer una oferta ‘gastro’ durante todo el año de verduras frescas, cultivadas localmente en invernaderos orgánicos. Con una dieta basada fundamentalmente en pescado y marisco fresco y carnes como la de cordero, la dieta de Islandia es rica en proteínas y grasas saludables como las que proceden del salmón, aunque en estas tierras sea el bacalao el pescado estrella, del que como nosotros en España con el cerdo, aprovechan hasta los andares (por ejemplo en la elaboración de colágeno).

Merece la pena destacar que en los últimos años, Islandia se ha convertido en uno de los destinos gastronómicos más dinámicos de Europa, repleto de lugares emocionantes que basan su oferta en el producto, ellos que pueden. Restaurantes como Hjá Höllu, Bryggjan Kaffihus del que la actriz Sigourney Weaver dijo que era el lugar donde servían las mejores langostas que había probado en su vida (y doy fe) o Vitinn, demuestran la importancia de una buena alimentación para una vida saludable, y sobre todo feliz. Además, el país acaba de dar la bienvenida a su primer restaurante con estrella Michelin, Dill, ubicado en la capital.

Su apuesta por el arte: ¿por qué Reykjavik  está repleta de grafitis? No hay islandés que no sepa que un mundo más estético es sin duda un mundo mejor. De ahí que en la capital hayan sabido transformar el vandalismo callejero por el arte urbano y ahora solo se necesita obtener el permiso de los propietarios de las casas de Reykjavik para pintar legalmente en sus paredes. Un sabio giro que ha proporcionado a la capital un aspecto vibrante y contemporáneo. Y esta es la forma gracias a la cual Reykjavik ha conseguido crear esa atmósfera creativa que se respira por toda la ciudad, a través de este arte callejero que encontramos en muchísimas fachadas de sus coloridas casas.

Pero hay mucho más, por si esto no fuera suficiente, en esta coqueta ciudad de proporciones asumibles a donde se puede ir caminando a casi cualquier parte. Entre sus principales atractivos está el de sus obras arquitectónicas más asombrosas, como la hermosísima iglesia luterana Hallgrímskirkja, cuya edificación está inspirada en los flujos de lava. Un tip: desde su torre se obtienen las mejores vistas de la ciudad. Cerca de la iglesia, se encuentra el Harpa, el magnífico centro de convenciones y conciertos de la ciudad.

Situado en el antiguo puerto, entre el centro de Reykjavík y el Atlántico, el Harpa Concert Hall y Conference Center refleja el cielo, el mar y la ciudad en su espléndida fachada de cristal. Fue diseñado por Olafur Eliasson y, aunque la obra tuvo que ser parada por la crisis de 2009, hoy es uno de los emblemas del resurgir económico de la capital en particular y del país en general. Conviene hacer un alto en el camino para disfrutar del ambiente acogedor, y de cualquier de las tartas, del Café Babalú, uno de los más concurridos y auténticos de la ciudad.

La belleza del norte: en un destino bendecido por la naturaleza como Islandia, explorar al máximo los recursos de la madre tierra resulta casi obligado. Uno de los mejores ejemplos es también uno de sus mayores atractivos turísticos, como es el famosísimo Blue Lagoon. Aquí, en mitad de un paisaje casi surrealista en plena península de Reykjanes, esta maravilla geotérmica se ha convertido en el lugar perfecto para relajarse y rejuvenecer. Lo más famoso del Blue Lagoon es su casi mágica agua, cuya temperatura es de 40ºC y su color azul cielo uno de los más fotogénicos de Islandia.

En un mercado donde la innovación no cesa, es también gracias a las bondades del agua que Islandia están proliferando empresas cuyos productos de belleza están compuestos por ingredientes naturales y orgánicos de alta calidad y puros, incluyendo algas islandesas, agua filtrada por lava y hierbas medicinales locales. Taramar es hoy por una de esas firmas de vanguardia que están apostando por una línea de productos que trabajan con la naturaleza, no contra ella. Se sabe que las algas islandesas y las extracciones de hierbas contienen altos valores antioxidantes y ayudan a disminuir la inflamación y el enrojecimiento, al tiempo que promueven células más saludables. La apuesta más pura por una belleza natural.

El amor por la naturaleza: en un país donde no hay ejército, donde hay un nivel de alfabetización de casi el 100% de la población, donde ostentan el título de comprar el mayor número de libros per cápita, donde tienen el agua más pura o donde la cerveza estuvo prohibida hasta 1989, el amor por la naturaleza es una máxima que llevan grabada a fuego en su ADN todos los islandeses. De ahí que, a pesar del boom turístico que ha experimentado Islandia en los últimos años, el paso del hombre no se perciba por ninguno de los principales atractivos naturales del país, entre los que se encuentran el Gunnuhver, un área geotermal ubicada en la Península de Reykjanes, donde se encuentra el mayor géiser de Islandia, con un cráter de 20m de circunferencia o el Puente entre dos continentes. Este espacio responde a la teoría de la deriva continental, un lugar donde las placas tectónicas eurasiáticas y norteamericanas están continuamente separándose con grandes fuerzas bajo las fisuras abiertas (cada año se separan aproximadamente 2cm). El puente entre dos continentes en Sandvík fue construido como un símbolo para la conexión entre Europa y América del Norte.