Cansada de los mensajes incesantes de pérdida de peso alrededor y cerca de Navidad que, desde mi punto de vista, solo aportan más peso a la presión a la que ya estamos sometidos, decidí dedicar este espacio a hablar sobre nuestras preocupaciones, nuestros hábitos y qué podemos hacer para mantenernos en nuestro equilibrio.

Estuve tentada a elaborar un artículo de opinión con una crítica a los contenidos y a las presiones, y añadir una oda a la libertad, autocreencia y responsabilidad de cada uno de nosotros en relación a este tema.

Sin embargo, por experiencia como coach sé que una persona que trabaja sus hábitos de alimentación y ejercicio, tarde o temprano termina preguntándose sobre la conveniencia de contratar un nutricionista. Y, por experiencia también, sé que estar apoyado por el profesional adecuado da mejores resultados que pretender caminar solo, sin información y sin apoyo.

Llegado este punto pensé: entonces, ¿quién mejor que un nutricionista para hablarnos de las preocupaciones de estas fechas y las recomendaciones generales que podemos tomar?

Y, en lugar de una, ¿qué mejor que tres de las nutricionistas más influyentes en redes sociales del momento?

Gabriela Uriarte (@gu_nutricion), Estefanía Fernandez (@stefyactiva) y Victoria Lozada (@nutritionisthenewblack) se apuntaron sin pensarlo dos veces, y es que este tema de los hábitos de alimentación en Navidad nos preocupa tanto a pacientes como profesionales de la salud –por distintos motivos, como vamos a ver-.

¿Qué es lo que más nos preocupa en Navidad?

Además de las preocupaciones habituales de estas fechas (encajar eventos en la agenda, los gastos, las discusiones familiares, etc) hay un tema que nos genera un malestar especial: los kilos de más con los que terminaremos las fiestas.

Gabriela Uriarte, que trabaja sobre todo en consulta el sobrepeso y la obesidad, señala que el tema «más común tratado en esta época del año es el miedo a engordar y tirar por la borda el trabajo de los meses previos».

Estefanía Fernández, por su parte, se enfrenta a cuestiones como «cómo compensar todo lo que voy a comer en Navidad» o trucos de los que podemos echar mano para «no engordar aunque me vaya a comer 500 kg de comida en una sentada». Y, pese a que esto último está dicho en clave de humor, realmente es un tema habitual en redes sociales. Muchas personas pretendemos que nos ofrezcan un truco mágico, pese a que no vamos a realizar ningún trabajo personal para mantenernos en equilibrio.

¡Y es curioso! Porque mientras la población se preocupa por cómo no engordar o cómo no tirar a la basura todo el trabajo previo, los profesionales de salud se centran en cuestiones psicológicas como la frustración a la que se va a enfrentar el paciente, los sentimientos de culpa y la inconsciencia con la que atravesamos estas fechas, que nos impide relativizar lo que vemos y sentimos.

Victoria Lozada señala que su mayor preocupación es que «las personas se sigan cuidando, pero sobre todo, que disfruten sin remordimiento o culpabilidad».

Obsesiones, excesos, compensación y redes sociales

Desde mi punto de vista, no hay exceso si media la consciencia y, por tanto, no surge la necesidad de compensación porque no hay nada que compensar. Sin embargo, no se me escapa que son temas recurrentes en nuestras preocupaciones navideñas y que no basta con este discurso para cambiar de perspectiva. Así que he aprovechado la oportunidad para conocer la opinión de estas tres profesionales de la salud.

Las tres consideran que no se trata de compensar e, incluso, Estefanía Fernández habla de no utilizar esa palabra pues, simplemente, «cuando hayan terminado las fiestas, se trata de volver a la rutina normal, al día siguiente seguir incorporando alimentos que realmente nos aporten nutrientes”.

En la misma línea, Victoria Lozada sugiere que no intentemos compensar pues «al compensar, usualmente aplicamos métodos como restricción o hiperactividad, que no son necesarios. Lo que tenemos que hacer es procurar comer de calidad en la mayor parte del tiempo, y disfrutar de esos momentos y comidas importantes. Por 2-3 comidas que hagamos fuera de nuestra rutina no pasa absolutamente nada.»

Y, además, comenta como básicos a la hora de retomar nuestra rutina las verduras, proteínas de calidad, frutas y una buena hidratación, sobre todo para los casos donde nos sintamos más pesados o hinchados por alguna comida.

Por último, al respecto de la necesidad de compensar que nos invade en estas fechas, Gabriela Uriarte añade que simplemente se trata de «volver a nuestra alimentación sana y, si no sabemos cómo comer adecuadamente, es un buen momento para contactar con un dietista-nutricionista o con un dietista».

¿Y qué pintan las redes sociales en todo esto?

Pues resulta que, además de toda la presión recibida por el entorno familiar y la ejercida por nosotros mismos, en relación a la compensación de los excesos cometidos,  las redes sociales crean expectativas irreales y, en este sentido, Gabriela U. apunta que «es importante que tengamos claro que perder mucho peso muy rápido, típicamente lo que te prometen las dietas milagro, pueden tener consecuencias permanentes y muy graves en nuestro metabolismo».

Estefanía F. señala que el contenido publicado en redes sociales sobre la Navidad y los famosos kilos de más «afecta a nivel mental, pues la persona cada vez más se ve limitada de disfrutar las comidas con sus familias, ya que existe el sentimiento de “no estarse cuidando”».

Como vemos, son muchos los factores que influyen en nuestra relación con la comida en Navidad y la preocupación general de estas profesionales de la salud es cómo nos sentimos, cómo gestionamos nuestra situación en estas fechas y cómo esto puede afectar a nuestra salud física y mental.

Recomendaciones generales

Aunque no les he preguntado directamente por recomendaciones generales para seguir en estas fechas, de mi conversación con ellas he podido extraer algunos puntos en común y que me gustaría señalar como opciones a probar por todos los que estamos preocupados por este tema.

Lo cierto es que, como me ocurre en mis procesos de coaching, creo que es imposible lanzar unas pautas generales de alimentación o comportamiento pues cada uno de nosotros tiene unas necesidades, unas preocupaciones y una salud muy particular que cuidar.

No obstante, salvando el detalle de que todos deberemos revisar personalmente qué necesitamos en este momento, estas aportaciones nos pueden servir para enfocar de un modo diferente nuestra preocupación en Navidad y empezar a tomar medidas desde ya.

Voy con las cuatro cosas más importantes que he aprendido de mi conversación con estas tres maravillosas nutricionistas:

1. Relativizar

Una de las cosas que más interesantes me han resultado de todo lo comentado con ellas, ha sido la reflexión que realizan sobre la importancia real de las comidas y cenas de Navidad en relación al resto de comidas que hacemos a lo largo de la semana.

Cuando les pregunté acerca de la palabra compensar, todas han estado de acuerdo en que compensar no es exactamente lo que debemos hacer y que, por el contrario, podríamos relativizar el problema que le vemos a todo esto.
En este sentido Gabriela U. recomienda a sus pacientes que «cojan un calendario,  Nochebuena, Navidad, Nochevieja, Año Nuevo y Reyes son cinco días con comidas especiales. Cinco días de las 2 semanas que dura Navidad es exactamente un ridículo 33% de las vacaciones. Mi consejo es que esos días hagan lo que deseen y se concentren, planifiquen y coman bien el otro 67% del tiempo de Navidad. 

Les aseguro que si lo hacen así navegaran Navidad sin coger un solo kilo».

Y en la misma línea, Estefanía F. repite que compensar no es necesario y que debemos tener en cuenta que no podemos controlar siempre el 100% de nuestra alimentación durante toda la vida. Por eso en estos casos ella sugiere «que se mantenga el consumo de frutas, verduras, semillas, y que de las 25-35 comidas que pueden hacer semanalmente, con que se salgan 3-5 no va a pasar nada».

2. Actividad física.

Que la actividad física es importante ya se sabe, pero ¿realmente mantenemos nuestros hábitos en Navidad? Hace poco escuché a la nutricionista Estefanía F. comentar en su cuenta de Instagram que, en muchas ocasiones, esa sensación de que estamos tirando todo por la borda nos lleva a abandonar también el ejercicio físico con el pretexto de que «¿para qué vamos a entrenar, si total ya estamos comiendo fatal?».

Como Estefanía, además es nutricionista experta en nutrición deportiva, le pregunté expresamente cuál sería su recomendación en relación al ejercicio en estas fechas y su respuesta fue clara al respecto, debemos mantener «la actividad física, así sea de entrenamiento o de mantenerse activo, al menos los diez mil pasos diarios sobre todo, si se estamos de vacaciones».

Y, por cierto, esto no está relacionado con la actividad física, pero Estefanía apuntó algo muy interesante que debo rescatar. Aludió a la importancia de que no nos pesemos durante estas fechas, ya que normalmente conlleva frustraciones y «es normal que haya una retención de líquido debido al aumento de consumo de sal y carbohidratos, sin embargo ese posible aumento de peso no es necesariamente aumento de grasa corporal».

3. Escucha a tu cuerpo.

Esta es otra de las recomendaciones con las que más he conectado, y es que para mi escucharnos es tanto o más importante que seguir cualquier otra pauta.

La nutricionista Victoria L. sostiene que «el equilibrio saludable es dejar esos días familiares y de celebración para disfrutar, y el resto del tiempo comer como lo has hecho durante todo el año. Cuidándote, pero escuchando tu cuerpo en caso de tener algún antojo, y disfrutarlo».

Además, comentamos también el hecho de que las celebraciones en nuestra cultura se basan en comer y beber, y añadió que «es la normalidad en nuestra sociedad. Es difícil, por no decir imposible, quedar con amigos o familia sin tener un plato delante. Es la forma en la que nos socializamos, e incluso, en la que muchas personas demuestran cariño, amor (por ejemplo, tu plato favorito hecho por tu madre). Ya que esto es así, nuestra opción es disfrutar de estos momentos, siendo conscientes de nuestras sensaciones, es decir: cuando queramos comer, comer, y en caso de no querer más, ser fieles a nuestro cuerpo. También podemos proponer otras formas de socializar como ir a ver una película, ir a un museo, dar un paseo, etc».

Por otro lado, Victoria, que es experta en Trastornos de la Conducta Alimentaria, ha querido destacar las dificultades a las que se enfrentan las personas con este tipo de trastornos en estas fechas: «Puede llegar a ser muy duro, ya que no solamente son momentos donde hay menús y comidas cerradas que no pueden escoger (lo que influye mucho en la sensación de pérdida de control), sino que son comidas usualmente hipercalóricas, y además, también están rodeadas de personas que les ven comer. Esto es una combinación muy incómoda, además de dolorosa y complicada».

Además, apunta «para resolver esto, mi recomendación es que los familiares o amigos que rodean a estas personas no hagan énfasis en que coma, o no coma. Que no se le obligue o fuerce a probar nada, y que simplemente se le trate como a cualquier otro miembro de la familia, que esté sentado en la mesa. No juzgar siempre es la mejor opción. En caso de que la persona no tenga consciencia de enfermedad, no es fácil abordar estos temas, pero siempre es mejor tratarlos en privado».

4. La salud es lo primero.

Pese a que no está directamente relacionado con el tema que nos ocupa, no perdí la oportunidad de preguntarles por los problemas gastrointestinales después de las Navidades. Y es que, no sé tú, pero es muy común terminar las fiestas con gastritis o cualquier otra molestia del aparato digestivo.

Las cantidades desmesuradas, las comidas poco habituales en nosotros, los brindis y los dulces, pueden causarnos problemas de muchos tipos. Así que les pregunté a nuestras nutricionistas cuál sería la recomendación general para todos los que tenemos tendencia a padecer este tipo de inconvenientes.

Victoria L. recomienda «evitar ingesta de alcohol, de alimentos muy condimentados o picantes, comidas altas en grasa, especialmente frituras, así como también muy procesadas, además de consumir comidas más pequeñas y frecuentes». Y, además de esto, Gabriela U. habló también de la necesidad de evitar, no solo el alcohol, sino también el tabaco y aumentar la actividad física.

En resumen:

Sabemos que es una época donde reina la presión, interna y externa. Estamos presionados socialmente a disfrutar, comer y beber en exceso; y nosotros mismos nos presionamos para no faltar a nuestros hábitos, compensar los excesos y evitar a toda costa la subida de peso.
Como hemos visto, el principal truco para sobrellevar estas fechas y no atentar contra nosotros mismos es relativizar y ser conscientes de nuestros hábitos de alimentación y ejercicio de forma global.

La mejor forma de evitar esa necesidad de compensar y caer en dietas detox es contemplar las fechas con vista panorámica. Como apuntan nuestras nutricionistas, los días de comidas o cenas no son la mayoría, y si continuamos comiendo sano e hidratándonos bien el resto del tiempo, no habrá ninguna necesidad de arreglar nada.

Por último, no quiero dejar pasar la oportunidad de aportar mi granito de arena a este tema que, de una manera u otra, nos preocupa a todos.

En coaching nos centramos en las reflexiones y deseos del cliente, para que saque de sí mismo sus conclusiones, objetivos y caminos que quiere seguir para llegar a su meta. Dicho esto, podría hacerte algunas preguntas: ¿cuál es tu objetivo en relación a la salud? ¿Cómo quieres vivir estas fechas? Teniendo en cuenta la información de la que dispones, ¿con qué discurso conectas más?

Recuerda que siempre es buen momento para consultar con un profesional que te asesore y acompañe en tu trabajo por tus objetivos, y en el caso de tu alimentación, ¡no tienes por qué esperar a enero!