Para que los demás te valoren, debes empezar a valorarse a ti mismo. Ante todo, es importante saber que la inseguridad depende de uno mismo: es fruto de nuestro pensamiento interior más negativo y surge por miedo al fracaso, a sentirse diferente y no estar a la altura. Así pues, romper con este pensamiento nefasto es una decisión individual.

Las personas con autoestima se muestran seguras y eso les ayuda a salir adelante de forma más airosa ante problemas y cambios en la vida. Esta actitud, a su vez, les vuelve incluso más atractivos. La confianza produce ilusión, seguridad y motivación. A fin de cuentas, hace plantearse la vida de una forma más alegre.

Para mejorar la autoestima, se debe cortar con todas las relaciones destructivas, hablar con uno mismo y sacar partido de las cualidades personales, tanto físicas como psíquicas. Cuidado, es fundamental sentirse a gusto en ambos aspectos.

Así, tener confianza es ser consciente del potencial y las capacidades propias. Esto ayudará a que los demás no te menosprecien, a que puedas hablar con naturalidad con desconocidos y a gozar de una mayor estabilidad emocional.