La avena no es sólo un cereal clave en la alimentación. Sus propiedades medicinales van más allá, entre las que destacan sus beneficios para la piel. Desde que los primeros cultivos de avena fueron encontrados en la Edad de Bronce, este género de plantas siempre ha tenido referencias a sus propiedades medicinales.

Aunque se usa básicamente en la alimentación debido sus propiedades nutritivas, la importancia del uso de la avena en los productos cosméticos y en el campo del cuidado de la piel ha crecido hasta convertirse en un ingrediente imprescindible. En la década de los 90, los científicos lograron identificar los componentes de este cereal y determinaron que son capaces de proteger la piel, aliviar picores y enrojecimientos o reducir la inflamación.

Además, su profundo agente hidratante también es útil para reducir las líneas finas y arrugas, mejorar la elasticidad de la piel, protegerla y estimular el colágeno. Hoy en día está disponible en varias formas, como tratamientos de baño, barras de limpieza, jabones líquidos, champús, cremas, lociones o geles de afeitar, entre muchos otros, y está considerada como un tratamiento óptimo reconocido para la dermatitis, las quemaduras y la inflamación de la piel.

Entre sus propiedades destaca su capacidad para sanar y reparar la piel dañada de signos intrínsecos del envejecimiento, así como los extrínsecos o factores ambientales como la exposición a los rayos del sol.