La cerveza solo contiene 45 calorías por 100 gramos por lo tanto, si se toma dentro de una dieta sana y equilibrada, no engorda ni provoca modificaciones en el metabolismo. Lo que sí puede contribuir al aumento de peso son los productos con los que se suele acompañar esta bebida cuando se toma como aperitivo: patatas fritas, por ejemplo.

La cerveza además contiene ingredientes que la hacen indicada para gozar de buena salud. Por ejemplo, es rica en fibra, lo que ayuda a combatir el estreñimiento y a la vez a mantener un peso corporal saludable.

Está indicada en la lucha contra la hipertensión ya que aporta un contenido muy bajo en sodio y alto en potasio. También es rica en ácido fólico, vitamina que disminuye el riesgo de malformaciones en el bebé.

Por otro lado, contribuye a mejorar la hidratación del organismo ya que su composición es en su mayoría agua y carbohidratos. Entre éstos se encuentran las maltodextrinas, que facilitan la absorción del agua en el tubo digestivo. La opción sin alcohol además está recomendada para toda la población y no supone un riesgo a la hora de conducir.