Todo se remonta al día en que el hombre liberó sus patas delanteras y se puso en pie. Este maravilloso milagro tiene su precio, el sistema que lo permite es extremadamente complejo y cuando pasa por momentos emocionales difíciles, que producen tensiones y contracturas en nuestros músculos, modificamos la postura ideal, desplazando nuestro centro de gravedad, forzando las cadenas musculares y alterando la armonía que debería reinar en nuestro cuerpo, dando lugar a la aparición del dolor.
El dolor es un aviso y muchas veces no lo tomamos como una oportunidad, sino que nos limitamos a recurrir a remedios médicos que sólo consiguen aliviar los síntomas, en lugar de solucionar el problema. Y para ello, es necesario conocer el por qué y cambiar la conducta que nos ha llevado a este punto. Estas ideas parecen muy revolucionarias escritas por un médico, pero en realidad son tan antiguas como la vida misma. La solución pasa por tomar protagonismo en la gestión de tu salud. Ha llegado la hora de ponerse de pie, sin dolor, sabiendo quién eres y a dónde quieres llegar. Cuando lo consigas, estarás curada ¡para siempre!

Dra. Mª isabel Heraso, autora de 'Vivir bien sin dolor de espalda

Si sufres de dolor de espalda estos 3 ejercicios te ayudarán a aliviarlo.