¿España debería fijarse en algún modelo de sostenibilidad para adquirir mejores hábitos sostenibles en global?

Llevamos años por detrás de otras culturas. Los países nórdicos, por ejemplo, nos sacan unos 15 años de ventaja en esta materia. Aun así, el mundo globalizado ha aportado  una conciencia mayor pero por otro lado, aunque la información circule más rápido, no se ha integrado socialmente desde los organismos. Esta información circula pero no arraiga porque no hay iniciativas comprometidas lo suficiente. Sin ir más lejos, el agua se sigue desaprovechando. Se debería acercar al ciudadano más información práctica para su día a día.

 

Hablando de moda, ¿qué puede hacer una mujer de poder adquisitivo medio que tiende a consumir “fast fashion” o moda masiva pero que tiene la inquietud de cambiar de modelo? 

Aunque parezca una evidencia, diría “mira tu armario”: usamos sólo el 20% que tenemos controlado y el otro 80% suele ser ropa que llevamos muy de vez en cuando. Hemos de mirar bien lo que tenemos en el armario, hacer conjuntos, y con lo que falta por comprar, si realmente lo que te puedes permitir es poco, hay iniciativas donde se hace intercambio de ropa, mercados vintage…

El mundo está saturado de ropa y la gente ya está vestida, en Humana hay contenedores que se destinan a África con ropa nueva… La media de veces que se usa una prenda es de 6 veces.

 

Además de la opción del reaprovechamiento, también está la de los diseñadores emergentes…

La mayoría de firmas fast fashion oferta modelos aburridos y tejidos pobres. En cambio, los diseñadores emergentes hacen énfasis otra vez en la calidad. He trabajado en gran cadena y un gran reto para la gran parte de ellos es hacer un buen patrón. Las pequeñas marcas lo cuidan más porque es su valor diferencial. Piensan más en estilo y menos tendencia, así el consumidor cambia más el chip.

 

Es interesante el concepto de mirar en tu armario más allá de estar angustiado por la tendencia:

Totalmente. Los tejidos más usados son el poliéster en un 42% y el algodón en un 30% aproximadamente. A partir de aquí, las prendas se pueden encontrar en diferentes colores pero nada más. Todos los años seguirás encontrando la típica camiseta de palmeras hawaianas en la tienda. La tendencia ha de ser algo más elevado y creativo. Por ello defiendo el concepto de Slow Fashion precisamente porque cuida el material, va a otro ritmo y concibe el vestir como parte de un todo, de una balanza en tu vida y tu manera de pensar.

  

¿Destacarías alguna iniciativa en este campo?

Cus, que busca materias, a su cliente, encuentra su estilo… y a nivel de materialesEquilicuá, hacen chubasqueros en base a patatas.

 

¿Cuál es la edad de la persona que se interesa por este tema?

De 25 a 45, más mujeres que hombres. Y cuando una mujer tiene un hijo, se despierta una conciencia mayor por estos temas. Esto configura un mercado bastante interesante.

Para saber más sobre Slow Fashion Spain… Puedes asistir a la 4ª Jornada de Moda Sostenible en el Museo de Traje el 8 y el 9 de mayo. Y puedes leer el libro de Fashionista y Slow.