Además de por situaciones de nuestro entorno, las emociones también pueden desencadenarse en los seres humanos a través del pensamiento, por ejemplo podemos ponernos tristes recordando a un amigo que ya no está o alegres imaginando el viaje que haremos este verano.

Aunque existen gran cantidad de emociones, diferentes estudios coinciden en hablar de 'emociones primarias' a partir de las cuales se forman todas las demás, igual que de los colores primarios se forma toda la paleta de tonalidades. Se consideran como emociones primarias el miedo, la alegría, la tristeza, la ira, la sorpresa y el asco. Todas ellas las encontramos también en muchos mamíferos superiores.

La alegría es una emoción que se desencadena en situaciones en las que nos sentimos confiados y a gusto con nuestro entorno. La alegría nos predispone a actuar de forma constructiva, a actuar con confianza y ese optimismo nos permite gestionar mejor el estrés.

La sorpresa es la emoción primaria de menor duración y se desencadena ante una situación imprevista. Según descodifiquemos la sorpresa como negativa o positiva dará paso a uno u otro tipo de emociones. En un primer momento la sorpresa activa nuestra atención y nos conecta al instante.