La sostenibilidad es el equilibrio entre el crecimiento económico, la sensibilidad social y la protección ambiental. Esta disciplina, que será la que impulse el valor de las compañías en el futuro, no puede separarse hoy en día del éxito en los negocios. Estas son algunas de las conclusiones destacadas durante la segunda sesión del III Foro Global de Sostenibilidad, organizado por EY y la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB). La sesión ha congregado hoy a reconocidos expertos internacionales y representantes de compañías para debatir sobre aspectos, como las políticas sostenibles regionales y locales en diversos países o las finanzas sostenibles y la creación de valor.

Ante la cuestión central de este Foro, si de verdad es posible crear valor en el siglo XXI a través de la sostenibilidad, los intervinientes en esta segunda sesión ha concluido que sí, y han puesto como ejemplo el de conocidas compañías multinacionales que en el pasado han incurrido en graves problemas de reputación corporativa. “Algunas de ellas se han visto obligadas a dar una vuelta de tuerca en sus estrategias e involucrar en ellas a la alta dirección con el objetivo de convertir el concepto de sostenibilidad en parte del ADN de las empresas”, ha comentado Giles Gibbons, fundador y CEO de la compañía británica Good Bussiness.

Otro de los intervinientes destacados en el encuentro ha sido el Presidente y CEO de WBCSD, Peter Bakker, quien ante la pregunta de cuál es la mejor manera de crear y medir el valor de las organizaciones, y si este modo de medirlo es sostenible, está convencido de que “no”. El experto ha hecho hincapié en los principales retos que nuestra sociedad tiene en este momento, en el que la estabilidad económica global aún no se ha conseguido, las tensiones sociales están a la orden del día y los efectos del cambio climático así como el consumo de los recursos van a más. Además, recordó que “hemos de prepararnos para alimentar en un futuro cercano a 10.000 millones de personas en el mundo, con acceso a la alimentación, a la sanidad o a la energía y todo ello “dentro de los límites del planeta”. En este escenario, concluyó, “es preciso innovar e invertir más en sostenibilidad e implicar a las empresas en este proceso. Para ello es preciso que las empresas tengan incentivos para hacerlo y en ocasiones el capitalismo no lo permite, por que habría que plantearse un cambio de mentalidad e, incluso, redefinir éste”.

La intervención del CEO de CDP, Paul Simpson, se ha centrado en la necesidad de redefinir cómo medir y valorar los elementos que afectan al cambio climático y su impacto sobre los negocios y las ciudades. Máxime en un escenario donde el grueso del consumo tiene lugar en el entorno urbano, y es responsable del 70% de las emisiones de efecto invernadero. “Hoy en día el PIB no mide la contaminación atmosférica, por ejemplo, por lo que es preciso que estas nuevas herramientas de medición aporten esta información a los inversores y a la sociedad en general”, remarcó.

La importancia de la demografía
Entre los representantes del mundo empresarial, este Foro ha contado hoy con la intervención del Vicepresidente y CEO de OHL y ex Ministro de Asuntos Exteriores, Josep Piqué. En su intervención, Piqué planteó contemplar el mundo desde una perspectivas distinta, “en la que el capital humano y el capital físico deben estar al frente de cualquier planteamiento estratégico de infraestructuras”. También señaló que “con los cambios que se están produciendo, desde el punto de vista estratégico, como la independencia energética cada día mayor de países, como Estados Unidos, se están generando tensiones globales y saberlas gestionar es la base de la sostenibilidad futura. En este sentido, y por primera vez en la historia, la demografía asume un papel fundamental”.

El III Foro Global de Sostenibilidad ha finalizado con la intervención del Presidente de EY, José Miguel Andrés, quien mostró su satisfacción por el impulso por tercer año consecutivo de este Foro por parte de la Firma. En su intervención destacó una vez más “el creciente valor de los intangibles para las organizaciones y cómo la creación de valor en este siglo XXI atañe cada vez más a cuestiones que van más allá de la cuenta de resultados”. Y señaló, como prueba, “el hecho de que los valores intangibles se han multiplicado por 4 en los últimos treinta años, representando hoy en día el 80% del valor de las empresas que cotizan en indicadores tan representativos como el S&P 500”.