Muchas corrientes actuales defienden que nos escuchemos un poco más a nosotros mismos y que nos pongamos por delante para lograr un mejor bienestar. Preocuparse por uno mismo o ponerse el primero es común y lo deberíamos hacer más pero hay un tipo de persona que no necesita este empujón. Estamos hablando de las personalidades narcisistas a las que se las reconoce por un ego que les hace sentirse superiores a los demás. Tener una relación con este tipo de personas –ya sea en pareja o como amistad- puede llegar a la toxicidad y perjudicarnos a nosotros mismos. La importancia siempre radica en ellos y eso nos aleja de la idea de poder tener una relación con esa persona de igual a igual, equitativa. Y la sociedad actual no ha hecho más que empeorar la situación. Las redes sociales como Instagram, con su cultura de los selfies y de la autoimportancia, se han convertido en un campo de minas de narcisistas. Ya que, como todo el mundo tiene actitudes que encajan con esta personalidad, los que verdaderamente lo son quedan escondidos y su comportamiento no parece tan fuera de lo normal. Así que, para movernos por este universo de egocentrismo, está bien ir armados con una buena caja de herramientas para detectar a los narcisistas de verdad para estar alerta. Estas son algunas de las claves de su comportamiento, su retrato robot.

 

Centro de atención

Los narcisistas creen que deben ser una prioridad para el resto. Quieren sentirse adorados y que les hagan sentir especiales. Ven en las relaciones personales algún beneficio, lo que en casos muy severos puede suponer que la relación de pareja no acabe de ser del todo bidireccional.

 

Hablar de ellos

Aunque al principio de nuestro contacto con un narcisista  este puede parecer que nos presta atención e incluso se interesa por lo que estamos contando, enseguida descubriremos la realidad. Nunca preguntan por nuestra vida y cuando les cuentas tus preocupaciones, no sabes cómo, pero acabas hablando de cómo están de estresados o de lo que les acaba de pasar a ellos. Aquí tenemos una de las principales señales de alerta. Otras a tener en cuenta en este sentido son, por ejemplo, cuando se vanaglorian de logros -que en realidad no lo son- como su capacidad para lograr que la gente haga lo que ellos quieren a través de la manipulación.

 

Sin reglas

Un narcisista acostumbra a sentirse, en la mayoría de ocasiones, poco valorado o incomprendido. Sienten que el mundo y las personas que lo habitan no los están tratando como ellos –creen- que se merecen. Creen, además, que las normas y las reglas no se les aplican a ellos. Consideran que pueden hacer lo que quieran ya que están por encima del resto de personas. Eso se observa especialmente en su forma de tratar a la gente que se dedica al sector servicio o a los que tienen unos ingresos o una forma física diferente a la suya.

 

No

Al pensar que todo el mundo está a sus órdenes y que siempre tienen razón, no respetan los límites y, mucho menos, que alguien se atreva a darles un no por respuesta. Una prueba infalible para detectar a un narcisista es responder negativamente a una de sus peticiones. Seguramente comprobaremos que se enfadan sobremanera, muestran una actitud pasivo-agresiva o ponen grandes esfuerzos en intentar convencerte de que cambies tu decisión.

 

Envidia

El estatus social, ponerse por encima de los demás, es muy importante para este tipo de personas. Lo puede demostrar a la hora de adquirir productos de vestir o en sus preferencias de ocio, denigrando el resto de opciones. No les gusta que nadie les robe el foco de atención ya que, en el fondo, se trata de personas muy inseguras. Pero lo demuestran a través de rasgos como la envidia. Este sentimiento, al igual que los celos, no les parecen malas características ya que consideran que el resto de gente siente eso hacia ellos.

 

Sin errores

Al girar todo alrededor de su persona, se lo toman todo de forma personal. A nadie le gustan las críticas pero un narcisista las aborrece y no las acepta. Tienden a echar la culpa de todo a los demás, no admiten nunca un error y son incapaces de pedir perdón.

 

Cómo sobrevivir a un narcisista

Ante todas actitudes, debemos vigilar que los desaires y su energía negativa no lleguen a condicionar nuestra conducta. Hay que tomar distancia emocional para evitar que sus intentos de descalificación o humillación no hagan mella. Una buena manera de mantener a raya al narcisista es entrenarle en la humildad cuando estemos en su presencia. Por ejemplo, obligándolo a dejar pasar a alguien en una cola. Bajarlo del pedestal y hacerlo más humano haciendo que, desde nuestra comprensión y respeto, ponga los pies en la tierra y se de cuenta de que también puede fallar y que algunas de sus actitudes le han provocado –quizá- la pérdida de trabajos o la dificultad por mantener vínculos duraderos. Sea como sea, cuando detectamos a un narcisista debemos valorar si queremos hacer un esfuerzo por convivir con esa persona y mantenerla como pareja o amiga, o si por el contrario apostamos por dejar atrás estos comportamientos.