Consolidado como uno de los ingredientes indispensables de la cosmética natural, el aceite de coco nos ayuda a mantener la salud de nuestra piel y nuestro cabello. Con una alta proporción de ácidos grasos, tiene una gran capacidad de hidratación lo cual lo hace perfecto para tratar los cabellos secos o las puntas abiertas. También ayuda a controlar la caspa y a devolver el brillo al cabello.

Para poder aprovechar todas sus propiedades debemos extenderlo por todo el cabello y dejarlo actuar durante veinte minutos. Otra opción para aprovechar sus propiedades es añadir unas gotas a nuestra mascarilla habitual. También podemos usarlo de forma local poniendo unas gotas en las puntas abiertas para rehidratarlas o usarlo para combatir el encrespado calentando unas gotas en nuestras manos y luego peinándonos con los dedos para extenderlo desde las raíces hasta las puntas.

En la piel del rostro, además de propiciar la hidratación gracias a sus propiedades humectantes, ayuda a ralentizar el envejecimiento cutáneo ya que es rico en vitaminas E y K que contrarrestan la acción de los radicales libres. Al ser rico en ácidos grasos es mejor aplicarlo por la noche para evitar posibles brillos. Gracias a su gran valor humectante es también perfecto para hidratar los labios resecos o agrietados.

Sobre la piel del cuerpo, el aceite de coco virgen ayuda a suavizar e hidratar con lo que es perfecto para tratar algunas de las zonas que mayor hidratación necesitan, como los pies. Como otros aceites cosméticos, también podemos usarlo para dar masajes.